Un adolescente fue acusado por los disparos registrados en marzo contra dos sinagogas del área de Toronto, en ataques que no dejaron heridos, pero sí daños materiales y que, según organizaciones judías, golpearon la sensación de seguridad de esas comunidades.
La policía informó el miércoles que el sospechoso, cuya identidad no fue divulgada porque tenía 17 años en el momento de los hechos, enfrenta cargos por el tiroteo contra la sinagoga Beth Avraham Yoseph de Toronto, ocurrido a última hora del 6 de marzo.
Dentro del recinto se encontraban dos trabajadores de mantenimiento que limpiaban después de una cena de Shabat. Ninguno resultó herido.
El mismo acusado también fue imputado por efectuar varios disparos contra la entrada de la congregación Shaarei Shomayim, en North York, situada a unos 10 kilómetros al sur, cerca de media hora después del primer ataque.
En ambos episodios, los impactos alcanzaron únicamente a los edificios y no se reportaron lesionados.
La Policía Regional de York señaló que al menor se le imputaron además cargos por posesión ilegal de armas y daños a la propiedad. La investigación, añadió, continúa abierta.
En una declaración conjunta difundida el miércoles, el Centro para Israel y Asuntos Judíos y la Federación UJA del Gran Toronto afirmaron que los ataques “sacudieron la sensación de seguridad de esas congregaciones y de las comunidades judías de toda la región”.
“Agradecemos al Servicio de Policía de Toronto y a la Policía Regional de York por su diligencia y coordinación en el avance de esta investigación. Su trabajo envía una señal clara de que quienes ataquen a nuestra comunidad serán identificados y rendirán cuentas”, señalaron ambas organizaciones.
Los grupos comunitarios advirtieron además sobre la gravedad de lo ocurrido. “Múltiples tiroteos contra sinagogas representan una escalada peligrosa. La reputación de Canadá como país seguro e inclusivo depende de nuestra voluntad colectiva de afrontar esta realidad directamente. Seguiremos trabajando con socios a todos los niveles para garantizar la seguridad de las instituciones judías y para abordar las condiciones que permiten que el odio eche raíces”, añadieron.
El caso se conoce después de que B’nai Brith Canadá informara la semana pasada que los incidentes antisemitas en el país alcanzaron en 2025 un máximo histórico, con 6.800 actos de odio antijudío denunciados a nivel nacional.
Según ese informe, el antisemitismo se ha “metastasizado” en todos los ámbitos de la vida canadiense.
Los disparos de marzo ocurrieron en un contexto de alertas de responsables de seguridad judía sobre posibles amenazas contra instituciones de esa comunidad vinculadas a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, cuyos agentes han planeado y ejecutado ataques contra sitios judíos en distintas partes del mundo durante décadas.
Los hechos también se produjeron después de un tercer tiroteo separado contra otra sinagoga del área de Toronto. El 2 de marzo, un recinto judío de la ciudad fue blanco de disparos menos de dos horas después del final de un evento de Purim, cuando el rabino de la congregación todavía se encontraba en el interior. En ese ataque tampoco hubo heridos.