Eslovenia impidió este miércoles el aterrizaje de un vuelo de Israir en Liubliana, en una decisión atribuida a la oposición del Gobierno esloveno a las políticas del Ejecutivo israelí.
Eslovenia negó el aterrizaje a un avión de Israir y la aeronave terminó desviada a Zagreb, Croacia, donde los pasajeros quedaron varados tras sobrevolar el espacio aéreo esloveno.
El avión permaneció durante un tiempo en el espacio aéreo antes de descender finalmente en Zagreb. Tras el desvío, el director ejecutivo de Israir, Uri Sirkis, afirmó al Canal 13 que el incidente “constituye una violación flagrante de los acuerdos de aviación de la Unión Europea”.
La aerolínea sostuvo que la negativa de las autoridades locales tuvo motivos políticos vinculados a la ruta operada por Israel. El episodio abrió una nueva crisis diplomática entre Jerusalén y Liubliana, en un contexto de deterioro bilateral durante la gestión del primer ministro saliente Robert Golob.
Israel presenta una queja formal por el bloqueo al vuelo
La Cancillería de Israel condenó la medida y transmitió una queja formal por la vía diplomática. “Israel ha dejado claro a las autoridades eslovenas que se trata de una medida totalmente inaceptable”, afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores.
La institución vinculó una posible mejora de las relaciones al relevo de las autoridades eslovenas. Además, señaló que “se espera que pronto se forme un nuevo Gobierno en Eslovenia para sustituir al Gobierno saliente, que se ha mostrado hostil, e Israel espera una mejora significativa en las relaciones entre ambos países”.
La crisis de la ruta Tel Aviv-Liubliana se produjo en medio de una transición política en el país europeo. El Parlamento eligió el 22 de mayo a Janez Janša como primer ministro con 51 votos a favor y 36 en contra, después de que Golob no lograra conformar una alianza tras los comicios de marzo.
La relación bilateral quedó marcada por medidas contra Israel
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, habló con Janša el 24 de mayo para felicitarlo por su reelección y acordar el retorno a la cooperación mutua. Ese contacto abrió la expectativa de una etapa distinta en los vínculos entre ambos países tras meses de tensión política.
Durante la gestión de Golob, Eslovenia adoptó medidas de ruptura que incluyeron el reconocimiento de un Estado palestino y la imposición de un embargo de armas a Israel. El Ejecutivo saliente también prohibió la importación de bienes de Judea y Samaria.
Además, el Gobierno esloveno declaró personas non gratas a los ministros israelíes Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, y vetó el ingreso de Netanyahu en respaldo a las órdenes de arresto emitidas por la Corte Penal Internacional. El bloqueo al vuelo de Israir agrega un nuevo foco de fricción en una relación que Israel espera recomponer con el cambio de Gobierno.