La incertidumbre se ha instalado entre los judíos irlandeses, que ven con temor el aumento del antisemitismo desde el inicio de la guerra en Gaza. La escalada de hostilidad hacia Israel ha generado dudas sobre el futuro de su comunidad en el país.
Las críticas del gobierno irlandés a la ofensiva israelí han sido contundentes. La guerra estalló cuando terroristas de Hamás cruzaron la frontera, asesinaron a unas 1.200 personas y tomaron 251 rehenes. Este conflicto ha intensificado las agresiones contra judíos en diversas partes del mundo.
En la capital irlandesa, carteles en apoyo a los rehenes fueron vandalizados rápidamente, mientras que encuestas reflejan una postura mayoritariamente propalestina entre la población. Un sondeo realizado en junio por The Journal reveló que el 76 % de los irlandeses respalda sanciones comerciales de la UE contra Israel.
Las manifestaciones en Dublín han estado marcadas por discursos que equiparan la resistencia palestina con la lucha histórica de Irlanda contra el dominio británico. «Nuestra nación también ha vivido represión», afirmó Eoin Ross, un joven de 27 años, al inicio de la guerra.

Mensajes de odio y agresiones en línea
El número de incidentes violentos sigue siendo bajo, pero han aparecido grafitis con frases como «maten judíos» y «fuera sionistas de Irlanda». Además, el antisemitismo en redes sociales se ha vuelto cada vez más agresivo, según el rabino jefe de Irlanda, Yoni Wieder.
Desde su sinagoga en Dublín, Wieder denunció la presencia de banderas de Hamás y Hezbolá en protestas sin que haya condenas al respecto. La comunidad judía en Irlanda, de alrededor de 3.000 personas, está compuesta por familias establecidas desde finales del siglo XIX.

Antes del ataque de Hamás, «el antisemitismo era casi inexistente», aseguró Maurice Cohen, líder del Consejo Representativo Judío de Irlanda (JRCI). «Nos sentíamos seguros», afirmó, pero la relación tensa entre Irlanda e Israel en los últimos meses ha cambiado esa percepción.
Tensiones diplomáticas y repercusiones
El reconocimiento de un Estado palestino soberano por parte de Irlanda en mayo causó indignación en Jerusalén. Posteriormente, el gobierno irlandés se sumó a la demanda de Sudáfrica ante la Corte Internacional de Justicia acusando a Israel de genocidio en Gaza, acusación rechazada con vehemencia por el gobierno israelí.
Como respuesta, en diciembre, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, ordenó el cierre de la embajada en Dublín, señalando las «políticas antiisraelíes extremas» de Irlanda. Por su parte, el entonces primer ministro irlandés, Simon Harris, defendió la posición de su país como «pro-derechos humanos y pro-derecho internacional».

La relación entre ambas naciones se deterioró aún más cuando el presidente irlandés, Michael Higgins, mencionó la «horrible pérdida de vidas en Gaza» durante el Día del Recuerdo del Holocausto. Varios asistentes le dieron la espalda en protesta, y Lior Tibet, profesor del University College de Dublín, fue expulsado a la fuerza del evento tras manifestar su descontento. «Ser sacado físicamente de una conmemoración del Holocausto por expresar mi opinión fue impactante», declaró.
Negación oficial y preocupación comunitaria
Un solo incidente antisemita ha sido oficialmente registrado desde el inicio de la guerra, según la Red Irlandesa Contra el Racismo. Se trató de comentarios discriminatorios de un portero de pub contra un cliente judío. No obstante, su director, Shane O’Curry, advirtió que muchos casos podrían no ser denunciados.

El gobierno irlandés reafirmó su rechazo absoluto al racismo y al antisemitismo, aunque reconoció el aumento de ataques en línea. Oliver Sears, galerista y activista, instó a rebajar la retórica política. «No se necesita mucho para que un ataque derive en otro», alertó.
Hijo de un sobreviviente del Holocausto, Sears llegó a Irlanda en 1986 y fundó el grupo «Holocaust Awareness Ireland». A pesar de no ser israelí, consideró que el cierre de la embajada de Israel fue un golpe psicológico para su comunidad. «Siempre creí que, mientras hubiera una embajada aquí, la situación no podía ser tan mala», reflexionó.
Voces dentro de la comunidad judía ya contemplan alternativas ante el clima de inseguridad. «Por primera vez, muchos están evaluando a dónde ir, por si acaso», advirtió Sears.
Desde el Consejo Representativo Judío, Cohen negó que Irlanda lidere el antisemitismo global, pero advirtió que la percepción sobre Israel afecta directamente a la comunidad local. «Es un antisemitismo disfrazado, que el pueblo irlandés no percibe del todo», aseguró. «Demonizar a Israel nos impacta a todos»