Un estudio reciente sobre el currículo escolar nacional de Túnez identifica una separación nítida entre reformas sociales contemporáneas y la permanencia de una retórica antisemita, de acuerdo con un informe del Instituto para el Monitoreo de la Paz y la Tolerancia Cultural en la Educación Escolar (IMPACT-se). El análisis se centró en materiales oficiales.
La investigación revisó libros de texto de educación primaria y secundaria correspondientes a varias asignaturas. Para la evaluación, el contenido se comparó con estándares fundamentados en la UNESCO sobre paz y tolerancia en el ámbito educativo, con el objetivo de medir cómo se transmiten valores cívicos y de convivencia en el sistema escolar.
IMPACT-se estudió 80 libros de texto utilizados entre los grados 1 y 13. El informe concluye que, aunque Túnez impulsa la igualdad de género y la tolerancia intercultural con resultados visibles, esas pautas no se reflejan de forma uniforme y, según el documento, se aplican “de manera selectiva” dentro del currículo.
Entre los elementos señalados, el informe recoge tropos que describen a los judíos como avaros y dados a conspiraciones. En un libro de texto de grado 11 aparece un comerciante judío caracterizado como engañoso, y el texto sostiene que ese tipo de rasgos forma parte de la naturaleza de todos los judíos, según los investigadores.
El documento también subraya que la hostilidad hacia Israel conserva un lugar central. El currículo presenta el sionismo como un proyecto colonialista y denomina a Israel la “entidad sionista”. Los autores del estudio registraron pasajes que exaltan la violencia, incluida una referencia en un libro de historia de grado 13.
En ese caso, el texto describe la masacre de los Juegos Olímpicos de Múnich de 1972 como una “operación fedayín” y no como un acto de terrorismo. Para el informe, este tipo de formulaciones se suma a otros ejemplos en los que la violencia se justifica y, en ocasiones, recibe un tratamiento elogioso.
Pese a los señalamientos, el currículo obtiene reconocimientos por su énfasis en el empoderamiento de las mujeres y por su rechazo del radicalismo religioso. El informe presenta estos aspectos como rasgos destacados en varias asignaturas y niveles, en contraste con los pasajes cuestionados por su carga discriminatoria.
“El currículo tunecino actual defiende valores modernos e ilustrados”, afirma el director ejecutivo de IMPACT-se, Marcus Sheff. “Celebra de manera rotunda la igualdad de género, condena el racismo y fomenta el deber cívico, la tolerancia y el diálogo pacífico. Estas son señales contundentes de una sociedad que avanza”.
“Sin embargo, estos valores no pueden aplicarse de manera selectiva”, continúa. “Es totalmente inaceptable que la imaginería y la retórica antisemitas sigan presentes en distintas asignaturas, y que la violencia contra Israel a veces se justifique e incluso se glorifique. Si Túnez se considera a sí mismo un ejemplo de progreso en la región, entonces este trasfondo de discriminación debe abordarse”.
El informe enmarca sus conclusiones dentro de un seguimiento más amplio. IMPACT-se indica que en investigaciones anteriores identificó tendencias favorables en países como Francia, Grecia, Kazajistán, Uzbekistán y Azerbaiyán. Al mismo tiempo, señala que detectó patrones más preocupantes en currículos escolares de países europeos como Irlanda y Polonia.
