La incorporación de Vanessa Emde al nuevo grupo parlamentario de Die Linke en Berlín ha complicado las conversaciones para formar el próximo gobierno de la ciudad. La diputada ha provocado controversias por sus posiciones sobre Israel. Tras la reunión constitutiva de la bancada, los Verdes y el Partido Socialdemócrata (SPD) decidieron interrumpir los contactos exploratorios con la formación de izquierda.
Los dos partidos quieren comprobar si Die Linke mantiene los compromisos contra el antisemitismo que las tres formaciones habían acordado la semana pasada. En una declaración conjunta, los Verdes y el SPD reclamaron una respuesta de su posible socio: “Esperamos que Die Linke aclare hasta qué punto pretende tomarse en serio los acuerdos que alcanzamos y aplicarlos”.
Las medidas pactadas contemplaban la posibilidad de expulsar a diputados acusados de antisemitismo si un panel alcanzaba una decisión por consenso. En caso de desacuerdo entre sus integrantes, se recurriría a expertos. Las garantías vinculantes en esta materia eran una exigencia de los socialdemócratas y los Verdes para iniciar las conversaciones sobre una coalición.
Die Linke, cuya principal candidata en Berlín fue Elif Eralp, obtuvo el 25,7 % de los votos en las elecciones regionales de septiembre y quedó como la fuerza más votada. La formación no respondió de inmediato a una solicitud de comentarios sobre la interrupción del diálogo.
Las diferencias en torno al antisemitismo y a la guerra de Gaza han adquirido relevancia en la política alemana. En Berlín, esas discrepancias afectan ahora a las condiciones para negociar la composición del próximo gobierno regional.










