Arqueólogos recuperaron en Tel Hadid, en el centro de Israel, un pequeño sello de nácar que aporta indicios sobre contactos comerciales y culturales entre el Indo-Pacífico y el sur del Levante hace unos 2.600 años, durante el periodo posterior a la conquista del antiguo Reino de Israel por el Imperio asirio.
El hallazgo, estudiado por el profesor Ido Koch, de la Universidad de Tel Aviv, junto con estudiantes de posgrado del programa de arqueología de esa institución, fue publicado en la revista Levant. A diferencia de la mayoría de los sellos conocidos en la región, fabricados en piedra, este objeto fue tallado en nácar, una sustancia frágil procedente de la capa interna de la concha de un molusco originario de zonas situadas a miles de kilómetros.
El sello de nácar de Tel Hadid es una pieza excepcional del sur del Levante porque fue elaborado con material de una ostra perlera del Indo-Pacífico y refleja redes de intercambio activas bajo dominio neoasirio.
Los investigadores identificaron el material como parte de una concha de Pinctada margaritifera, una ostra perlera del Indo-Pacífico. Según el estudio, el uso de este tipo de nácar en sellos del Levante era extremadamente raro y no había sido documentado antes en el corpus regional.

“Según nuestro conocimiento, este es el único sello conocido del sur del Levante fabricado con este material”, escribió Koch en el artículo. La pieza mide menos de dos centímetros de longitud, tiene forma ovalada y conserva dos fragmentos.
Desde el primer momento, el objeto llamó la atención por su superficie brillante, ya que no correspondía con los materiales habituales de los sellos encontrados en la zona. El sello apareció en 2019 dentro de un pozo de residuos excavado en la roca, en la ladera noreste de Tel Ḥadid, a unos 25 kilómetros al sureste de la actual Tel Aviv.
Un objeto excepcional hallado en un depósito de la Edad del Hierro
En el mismo depósito se encontraron docenas de vasijas de cerámica, huesos de animales y otros restos de la Edad del Hierro. Los materiales probablemente fueron arrojados allí después de un episodio destructivo que afectó a viviendas cercanas.
“Nos interesaba comprender la cadena de operaciones que condujo a la creación de este objeto único y cómo se relaciona con el comercio interregional entre el océano Índico-Pacífico y el sur del Levante”, explicó Koch. El investigador añadió que durante ese periodo existía “un gran interés por el comercio de conchas marinas” y que algunas de ellas eran “realmente hermosas”.
Además del material, el sello presenta interés por su posible iconografía. La imagen parece incluir un símbolo vinculado al dios lunar de Harrán, una deidad cuyo culto se originó en el norte de Mesopotamia, a cientos de kilómetros de Tel Hadid.
Ese emblema circuló ampliamente en el mundo neoasirio y aparece en impresiones de sellos y otros objetos de los siglos VIII y VII a. C. La representación habitual del dios lunar consiste en una media luna situada sobre un poste o estandarte, a veces acompañada por fieles en actitud de adoración.
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En el sello de Tel Ḥadid, una forma triangular podría corresponder a un devoto situado ante el símbolo sagrado, mientras que otra figura podría representar un altar u objeto ritual. Los investigadores advierten, sin embargo, que la lectura de la imagen no es definitiva.
Iconografía neoasiria y posible uso como amuleto

Los análisis microscópicos y químicos indican que el artesano probablemente grabó las líneas con una herramienta de bronce. El diseño no resulta completamente claro, porque la imagen pudo haber sido modificada durante el proceso de grabado.
El examen técnico también mostró que el orificio central fue perforado desde ambos extremos con gran precisión. Los dos túneles se encontraron casi de manera perfecta en el centro, lo que produjo una perforación limpia que habría permitido colgar la pieza de un cordón.
Esa característica sugiere que el objeto no tuvo como función principal el uso en tareas administrativas, sino que pudo emplearse como adorno o amuleto personal. “La mayoría de los sellos de este tipo funcionaban como amuletos en la Antigüedad”, explicó Koch. “Es algo parecido a llevar un colgante hoy en día”.
El estudio plantea varias opciones sobre la procedencia del sello. Pudo haber sido fabricado fuera de la región e importado ya terminado; pudo haberse elaborado localmente; o pudo haberse grabado en Tel Hadid sobre una pieza de concha previamente preparada e importada para ese fin.
“Las pruebas disponibles no permiten distinguir entre estas posibilidades”, concluyó el artículo. En cualquiera de esos escenarios, el objeto aporta información sobre la circulación de materiales, símbolos e influencias culturales dentro del Imperio neoasirio.
Para Koch, el sello muestra la difusión de la imaginería asiria y de sus conexiones interregionales en territorios conquistados. Tel Ḥadid quedó incorporado al dominio asirio después de la conquista del Reino de Israel a finales del siglo VIII a. C.
Tel Hadid bajo dominio asirio tras la caída del Reino de Israel
Desde entonces, la zona formó parte de un imperio que se extendía desde Mesopotamia hasta Egipto. La Biblia, en 2 Reyes 17, relata que, tras la conquista de la capital del Reino del Norte de Israel por el rey asirio Sargón II en el año 722 a. C., la población israelita fue exiliada y grupos étnicos extranjeros fueron trasladados a la región para diluir la identidad local.
Esa política asiria, aplicada también en otras conquistas de la zona, ya había dejado rastros arqueológicos en Tel Ḥadid. En excavaciones anteriores se encontraron tablillas cuneiformes que registraban transacciones económicas realizadas de acuerdo con prácticas administrativas asirias, señaló Koch.
A partir de esos datos, el sello de nácar hallado en Tel Hadid se suma a las evidencias sobre una sociedad caracterizada por el movimiento de personas, objetos e ideas durante el Imperio neoasirio.
“¿Era el propietario de este objeto alguien traído del Levante septentrional, o un habitante local al que le atraía su iconografía? No lo sé”, afirmó Koch. “Pero todas las posibilidades apuntan al carácter interregional de la sociedad que vivía allí en la época del Imperio asirio”.