El embajador palestino en el Reino Unido, Husam Zomlot, reclamó la intervención del Ministerio de Asuntos Exteriores británico después de que el Museo Británico retirara algunas referencias a “Palestina” de varias vitrinas, según informó The Guardian.
La decisión del museo se produjo tras una revisión de paneles realizada en febrero, después de objeciones sobre su precisión histórica planteadas por el grupo proisraelí UK Lawyers for Israel.
En ese momento, la institución explicó a medios de comunicación cuál era el criterio aplicado en sus galerías de Oriente Medio. “Para las galerías de Oriente Medio, en los mapas que muestran regiones culturales antiguas, el término ‘Canaán’ es pertinente para el Levante meridional a finales del segundo milenio a. C. Utilizamos la terminología de la ONU en los mapas que muestran fronteras modernas, por ejemplo, Gaza, Judea y Samaria, Israel, Jordania, y nos referimos a ‘palestino’ como un identificador cultural o etnográfico cuando procede”, señaló el museo.
Según el diario británico, tras los cambios Zomlot contactó con la institución para intentar revertirlos. En marzo fue recibido por el director del museo, Nicholas Cullinan, pero no obtuvo un compromiso favorable a su petición. Después de esa reunión, el embajador llevó el caso al Foreign Office.
“Envié una carta al ministro a cargo del Ministerio de Asuntos Exteriores y estamos esperando [una respuesta]”, declaró Zomlot. “Para mí, esto no es solo una cuestión política. No es solo una cuestión legal. Ni siquiera es solo una cuestión histórica. Es una cuestión existencial. Porque borrar nuestro pasado es borrar nuestro presente”.
The Guardian recordó que la provincia romana de Judea recibió el nombre de “Syria-Palestina” después de que Roma aplastara en el año 135 d. C. la revuelta judía encabezada por Simon Bar-Kochba. Según esa versión, el nombre “Palestina” habría sido escogido en alusión a los filisteos, pueblo asentado en la región durante la Edad del Hierro, entre 1200 y 586 a. C., y mencionado con frecuencia en la Biblia como enemigo de los israelitas.
Consultado por el periódico, un portavoz del Gobierno británico sostuvo que el Ejecutivo no interviene en este tipo de decisiones. “Los museos y galerías del Reino Unido funcionan independientemente del gobierno, lo que significa que las decisiones relativas a la gestión de sus colecciones son competencia de sus patronos”, afirmó.