El papa León afirmó este Domingo de Ramos que Dios no escucha las oraciones de quienes promueven guerras y advirtió que Jesús no puede ser invocado para legitimar ningún conflicto, en un mensaje de tono inusualmente duro cuando la guerra con Irán entra en su segundo mes.
Ante decenas de miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para la celebración que abre la Semana Santa, la más sagrada del calendario católico, el pontífice centró su homilía en una condena directa de la violencia y en la figura de Cristo como símbolo de paz.
“Este es nuestro Dios: Jesús, Rey de la Paz, que rechaza la guerra, a quien nadie puede usar para justificar la guerra”, dijo León, el primer papa estadounidense, bajo un sol intenso en el Vaticano.
El pontífice reforzó esa idea con una cita bíblica para cuestionar a los dirigentes que recurren a la religión mientras impulsan combates. “[Jesús] no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza, diciendo: ‘Aunque multipliquéis vuestras oraciones, yo no las escucharé: vuestras manos están llenas de sangre’”, añadió.
Aunque no mencionó por su nombre a ningún gobernante, León ha endurecido en las últimas semanas sus críticas a la guerra contra Irán. El papa ha reclamado de forma reiterada un alto el fuego inmediato y el lunes sostuvo que los bombardeos militares son indiscriminados y deberían estar prohibidos.
Las declaraciones llegan después de que algunos funcionarios estadounidenses apelaran a un lenguaje cristiano para defender los bombardeos conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán del 28 de febrero, que desencadenaron la actual escalada bélica.
Entre ellos figura el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, que ha comenzado a encabezar servicios de oración cristiana en el Pentágono y que el miércoles pidió durante una ceremonia “una abrumadora violencia de acción contra aquellos que no merecen misericordia”.