El informe mundial volvió a ubicar a Israel en el octavo puesto, mientras la guerra, el trauma y el malestar emocional siguen presentes.
La posición de Israel persiste pese a la guerra y la crisis
Aunque la población israelí afrontó otro año de guerra en varios frentes, incertidumbre prolongada y un trauma nacional aún abierto, Israel volvió a ocupar el octavo lugar en el World Happiness Report publicado este jueves. Es el segundo informe consecutivo en el que aparece en esa posición. Finlandia conservó el primer puesto por noveno año seguido, mientras Estados Unidos quedó en el lugar 23, Reino Unido en el 29 y Francia en el 35.
Según Anat Fanti, investigadora en políticas de felicidad del Programa de Ciencia, Tecnología y Sociedad de la Universidad Bar-Ilan, el ascenso de Israel ha sido constante desde 2021. En declaraciones a The Times of Israel, sostuvo que ese resultado no la sorprende porque los israelíes conservan un sentido de significado y propósito que contribuye a su satisfacción general con la vida, aun cuando el contexto nacional mantenga altos niveles de tensión e inestabilidad.
Mientras el informe circulaba, la población israelí afrontaba otra jornada de guerra. Muchos buscaban refugio en búnkeres antiaéreos, las escuelas seguían cerradas, los vuelos de entrada y salida estaban restringidos y otras limitaciones volvían a alterar la rutina. Ese cuadro se desarrolló en medio de ataques con misiles y cohetes de Irán y Hezbolá, lanzados repetidamente contra Israel desde el inicio de la guerra, el 28 de febrero.
Al explicar el dato, Fanti marcó una diferencia central: el ranking se basa en la evaluación general que las personas hacen de su vida, no en las emociones cotidianas, que cambian día a día. Sobre esa distinción descansa parte de la explicación del caso israelí. El país puede sostener una posición alta en el informe aun cuando la guerra haya deteriorado el ánimo y el equilibrio emocional de una parte importante de la población.
Claves del informe y de la posición israelí
- Israel volvió a ocupar el octavo lugar por segundo informe consecutivo.
- Finlandia retuvo el primer puesto por noveno año seguido.
- El informe evalúa la vida en general, no las emociones cotidianas.
- La edición de este jueves toma en cuenta datos de 2023, 2024 y 2025.
Los jóvenes y la red social explican parte del resultado israelí
Dentro del informe de este año, uno de los datos más llamativos aparece en el grupo menor de 25 años. En Israel, ese segmento figura como el más feliz dentro de la sociedad y ocupa el tercer puesto a nivel mundial, en fuerte contraste con otras naciones occidentales. En Estados Unidos, por ejemplo, la felicidad juvenil cayó hasta el lugar 60. Los demás grupos etarios israelíes también mostraron resultados firmes, alrededor del puesto 11.
Para Fanti, los jóvenes israelíes muestran un grado de enfoque mayor que el de sus pares en otros países. Señaló que realizan el servicio militar mientras otros jóvenes de su edad ingresan a la universidad y afrontan decisiones menos exigentes. Entre los 18 y los 21 años, afirmó, asumen responsabilidades que superan lo esperable para esa etapa. A ese factor sumó el peso del apoyo social y de las amistades genuinas dentro del tejido social israelí.
La trayectoria de Israel en el ranking ha sido sostenida. En 2021 ocupó el puesto 12, luego entró en el top 10, en 2023 alcanzó el cuarto lugar y en 2024 retrocedió una posición. Aquella medición se apoyó en datos recogidos poco después de la invasión y la masacre perpetradas por Hamás el 7 de octubre de 2023, episodio que desató las guerras aún en curso y alteró de forma profunda la vida nacional.
La metodología también influye en la ubicación final. Fanti recordó que el modelo del World Happiness Report se apoya en seis parámetros para explicar los resultados: estabilidad económica, esperanza de vida saludable, apoyo social, donaciones caritativas, libertad para tomar decisiones personales, generosidad y percepción de corrupción. Además, cada edición incorpora un promedio de años previos. En la versión publicada este jueves, el cálculo se construyó con datos de 2023, 2024 y 2025.
La resiliencia social convive con tristeza, ira y desconfianza
Aunque el informe no mide de forma directa algunos factores, Fanti sostuvo que en Israel pesan elementos adicionales como los lazos familiares, la comunidad, la fe, el sentido de pertenencia y los vínculos sociales fuertes. En ese marco, citó un ejemplo cultural tomado del libro The Genius of Israel: The Surprising Resilience of a Divided Nation in a Turbulent World, de Saul Singer y Dan Senor, donde se afirma que los israelíes viven una cena de Acción de Gracias cada viernes por la noche.
Con esa referencia, la investigadora subrayó que la gratitud forma parte de la cultura israelí y ayuda a sostener niveles de felicidad por encima del promedio global. Sin embargo, aclaró que la alta posición del país no niega la crisis emocional actual. A su juicio, el impacto de la guerra quizá solo aparece de forma parcial en esta edición, porque los indicadores de felicidad reflejan capas sociales más profundas que la agitación inmediata del presente.
Ese matiz no elimina señales más sombrías. Fanti advirtió un deterioro marcado en medidas de preocupación, tristeza e ira. Según el informe, Israel empeoró de forma significativa en esos indicadores al pasar del puesto 119 antes del 7 de octubre al 39 en el mundo. A su entender, el resultado de este año no borra el costo psicológico y social de la guerra, sino que expone la brecha entre la resiliencia colectiva y la dura realidad emocional cotidiana.
La investigadora añadió que esa resiliencia puede debilitarse si la confianza en las instituciones continúa en descenso. Israel cayó hasta el puesto 107 en el indicador de percepción de corrupción. También contrastó estos resultados con estadísticas de la Oficina Central de Estadísticas de Israel: la satisfacción general con la vida entre los mayores de 20 años se mantuvo alta hasta 2024 y llegó a 91,1%, pero la depresión subió de 25,5% a 33,9% y el estrés de 58,2% a 67,9%.
La fortaleza social exige políticas para sostener salud y confianza
Al leer esos datos en conjunto, Fanti concluyó que la resiliencia de la población no puede darse por asegurada después de años tan difíciles. Aunque sostuvo que el informe de 2026 muestra una sociedad israelí todavía muy fuerte, advirtió que esa fortaleza necesita respaldo institucional y políticas activas. En especial, consideró necesario reconstruir la confianza pública, porque la erosión de ese vínculo amenaza una de las bases que sostienen la cohesión social del país.
En esa línea, planteó la necesidad de fortalecer los servicios sociales y de salud mental, además de reforzar las fuentes de cohesión que permiten a la sociedad israelí perdurar bajo condiciones difíciles. La advertencia final fue directa: la resiliencia no es para siempre. Con esa frase resumió el contraste que atraviesa el informe, donde una valoración positiva de la vida convive con un deterioro visible del bienestar emocional y de la confianza institucional.
El informe anual, elaborado por el Wellbeing Research Centre de la Universidad de Oxford, volvió a concentrar a los países nórdicos en la parte alta de la tabla. Detrás de Finlandia, Islandia y Dinamarca quedaron en el segundo y el tercer lugar, mientras Suecia apareció en el quinto. Costa Rica irrumpió en el cuarto puesto. La clasificación nacional se basó en respuestas de personas que evaluaron su propia vida junto con Gallup y la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de la ONU.
De ese modo, la posición de Israel combina una imagen de fortaleza social con señales de desgaste psicológico que el propio informe y las estadísticas nacionales dejan a la vista. La estabilidad del octavo lugar no disipa la gravedad del contexto bélico ni la presión emocional que sufre la población. Más bien, sugiere que la evaluación de la vida en el país todavía descansa sobre vínculos y sentidos compartidos que la guerra no ha logrado deshacer por completo.