La UEFA emparejó este jueves 12 de febrero de 2026 a Israel con la República de Irlanda en el Grupo B3 de la Liga B de la Liga de Naciones 2026-27, junto con Austria y Kosovo. El sorteo fijó un cruce con ida y vuelta en una ventana de partidos programada entre septiembre y noviembre.
La designación se produjo después de meses de presión política e institucional en Irlanda para apartar a Israel de las competiciones europeas por la guerra en Gaza. Minutos tras el sorteo, la Asociación de Fútbol de Irlanda confirmó que respetará los compromisos contra Israel, pese a haber pedido antes su suspensión.
En su comunicado, la entidad justificó su postura con una referencia directa al régimen disciplinario: “la normativa de la UEFA establece que si una asociación se niega a disputar un partido, ese encuentro se dará por perdido y podrían seguirse otras medidas disciplinarias —incluida la posible descalificación de la competición”. También indicó que contactó con responsables de la UEFA desde que formalizó su iniciativa, sin precisar detalles.
Irlanda confirma que jugará pese a su pedido de suspender a Israel

La votación que activó esa iniciativa ocurrió en noviembre de 2025. Entonces, miembros del órgano que reúne a los afiliados del fútbol irlandés apoyaron ampliamente un mandato para que la junta solicitara a la UEFA la suspensión inmediata de la Asociación de Fútbol de Israel. La resolución alegó presuntas vulneraciones de dos disposiciones estatutarias.
El texto citó la ausencia de una política antirracista eficaz y la participación de clubes israelíes en territorios palestinos sin el consentimiento de la Asociación Palestina de Fútbol. Ese planteamiento se sumó a un pulso que ya había ganado intensidad durante 2025, con la continuidad de Israel en las competiciones europeas en el centro del debate.

En ese periodo, distintas federaciones y actores internacionales instaron a la UEFA a considerar una votación extraordinaria sobre una posible suspensión. La discusión situó a la organización ante el dilema de sancionar a una federación miembro en un contexto de guerra, con el matiz de que los clasificatorios mundialistas dependen de la federación internacional y no del organismo europeo.
Hacia el cierre de 2025, fuentes vinculadas al proceso ubicaron el asunto cerca de una decisión formal, en paralelo a presiones diplomáticas y a posicionamientos de dirigentes del fútbol internacional. A la vez, la tensión entre Israel e Irlanda se extendió más allá del terreno deportivo y tomó forma en el plano político.
La tensión política incluye cierre de embajada y boicot a Eurovisión

En diciembre de 2024, Israel anunció el cierre de su embajada en Dublín y atribuyó la medida a “políticas antiisraelíes extremas” del gobierno irlandés. La decisión se comunicó después de que Irlanda reconociera un Estado palestino y respaldara acciones internacionales vinculadas con la guerra en Gaza.
En esos días, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, acusó al primer ministro irlandés de antisemitismo y sostuvo su argumento con referencias a la “deslegitimación” y al uso de “dobles raseros”. Durante 2025, el desacuerdo también se trasladó al ámbito cultural con un episodio relacionado con Eurovisión.
En diciembre, la radiotelevisión pública irlandesa informó que no participará ni emitirá el Festival de Eurovisión 2026 tras confirmarse la presencia de Israel. La cadena explicó su retirada al señalar que “la participación de Irlanda sigue siendo inconcebible dada la grave pérdida de vidas en Gaza y la crisis humanitaria”.
Con el grupo ya definido, Irlanda e Israel quedan a la espera del calendario oficial de la UEFA para concretar sedes y fechas de los dos partidos, además de los compromisos ante Austria y Kosovo que completan el itinerario del Grupo B3. En paralelo, la federación irlandesa mantiene vigente su petición institucional de suspensión mientras el torneo avanza.
