El presidente libanés, Joseph Aoun, afirmó ante un grupo de legisladores que el alto el fuego de diez días con Israel constituye “la puerta de entrada para avanzar en las negociaciones” y advirtió que la oportunidad “no debe desperdiciarse, ya que puede que no vuelva a presentarse”.
Aoun indicó que su gobierno trabaja en tres frentes: lograr la retirada de las fuerzas israelíes del territorio libanés, repatriar a los ciudadanos libaneses retenidos por Israel y resolver las disputas fronterizas pendientes entre ambos países.
El presidente prometió que las Fuerzas Armadas Libanesas “desempeñarán un papel fundamental tras la retirada de las fuerzas israelíes” y que se desplegarán en la frontera con Israel. Garantizó a los residentes del sur del Líbano que, tras su regreso, “no habrá más fuerzas armadas que el ejército y las fuerzas de seguridad legítimas”.
Las declaraciones de Aoun se producen en contradicción directa con la postura expresada por el ministro de Defensa, israelí, Israel Katz, quien afirmó en un comunicado que las FDI no se retirarán de las posiciones que ocupan en territorio libanés.