Los líderes de las tres comunidades judías de Azerbaiyán hicieron un llamamiento a los miembros de la Knéset para que no apoyen las iniciativas parlamentarias relacionadas con el reconocimiento del genocidio armenio. Este llamamiento tuvo lugar tras la decisión del Gobierno israelí de reconocer oficialmente el genocidio armenio.
La carta estaba firmada por Milikh Yevdayev, presidente de la comunidad judía de la montaña en Bakú; Alexander Sharovsky, presidente de la comunidad asquenazí; y el rabino Zamir Isayev, presidente de la comunidad sefardí.
Los firmantes argumentaron que las cuestiones históricas complejas deben ser examinadas por académicos e historiadores, en lugar de resolverse mediante decisiones políticas.
En la carta, advirtieron que esa medida podría socavar la confianza entre Israel y Azerbaiyán, sobre todo en un momento en que la comunidad internacional hace esfuerzos para impulsar un acuerdo de paz entre Azerbaiyán y Armenia. El rabino Isayev declaró a JNews: «Los asuntos históricos no deben convertirse en decisiones políticas. Ese tipo de decisiones transforman las disputas del pasado en herramientas políticas, en lugar de dejarlas en manos de la investigación académica especializada».
Las críticas también recibieron el respaldo del profesor Efraim Inbar, presidente del Instituto de Estrategia y Seguridad de Jerusalén. En declaraciones a la radio Kol Barama, calificó la medida de «un error infantil y mezquino» y advirtió que podría perjudicar la relación estratégica entre Israel y Azerbaiyán.
Según Inbar, si Israel busca responder a Turquía, debería hacerlo «de forma discreta y prudente», en lugar de recurrir a declaraciones contundentes que podrían enemistarlo con sus aliados. Añadió que la política exterior debe basarse en intereses estratégicos y de seguridad, y no en una «revancha histórica».
Las críticas de las comunidades judías y de los investigadores surgieron tras la condena oficial emitida por las autoridades azerbaiyanas, que advirtieron que la medida podría perjudicar las relaciones con Israel e instaron a Jerusalén a reconsiderar la decisión.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, también expresó sus reservas sobre la conveniencia de convertir la cuestión del genocidio armenio en una herramienta política en el ámbito internacional.