Funcionarios estadounidenses reaccionaron con alarma a la magnitud de los ataques lanzados por Israel ayer en el Líbano, que, según informes, alcanzaron hospitales y dejaron un alto número de víctimas civiles, mientras en la Casa Blanca crece la percepción de que la ofensiva desborda lo que el presidente Donald Trump contemplaba al excluir al Líbano del acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán, informó Channel 12.
De acuerdo con ese canal, el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, llamó ayer al primer ministro Benjamin Netanyahu para pedirle que redujera las operaciones militares en territorio libanés. Después de esa conversación, solicitó a Trump que reforzara el mensaje en una llamada posterior con el jefe del gobierno israelí.
Según el informe, esa presión contribuyó a que Israel aceptara abrir conversaciones diplomáticas con el Líbano la próxima semana en Washington.
El impulso de Washington responde al temor de que la continuación de los combates en el Líbano haga descarrilar las negociaciones en curso con Irán. Channel 12 señaló que Teherán ya amenazó con no participar en las conversaciones previstas para el sábado en Pakistán a raíz de los bombardeos de ayer.
Pese a haber aceptado esas conversaciones con el gobierno libanés, Israel dejó claro que no detendrá sus operaciones militares. En los dos últimos días, decenas de cohetes siguieron siendo disparados contra comunidades del norte del país.
La presión sobre Israel también aumentó desde Europa. Alemania, Austria, Francia, Reino Unido e Italia criticaron con dureza los ataques israelíes contra objetivos de Hezbolá en el Líbano, según el informe.
En paralelo, gana fuerza la idea de que Washington terminará empujando a Israel hacia un pulso con Hezbolá centrado en herramientas económicas y diplomáticas, en lugar de sostener una escalada militar prolongada.