El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, presidió este martes en el Departamento de Estado la primera reunión directa entre enviados de Israel y el Líbano, con el objetivo de sentar las bases de un acuerdo de paz permanente entre los dos países.
Antes de que las delegaciones se sentaran a negociar, Rubio hizo unas breves declaraciones a los periodistas en las que fijó el alcance de la cita. “La esperanza hoy es que podamos esbozar el marco sobre el que se pueda desarrollar una paz permanente y duradera, de modo que el pueblo de Israel pueda vivir en paz y el pueblo del Líbano pueda vivir en paz y también en la prosperidad y la seguridad que se merece”, afirmó.
El jefe de la diplomacia estadounidense pidió, sin embargo, moderar las expectativas. “Esto es un proceso, no un acontecimiento. Esto va más allá de un solo día. Llevará tiempo, pero creemos que vale la pena este esfuerzo, y es una reunión histórica sobre la que esperamos seguir construyendo”, señaló.
Rubio subrayó que los retos son de fondo. “Entendemos que estamos trabajando contra décadas de historia y las complejidades que nos han llevado a este momento único”, indicó, antes de ampliar el objetivo más allá de cualquier posible alto el fuego. “Se trata de poner fin de forma permanente a 20 o 30 años de influencia de Hezbolá en esta parte del mundo —al daño que ha infligido a Israel y al daño que ha infligido al pueblo libanés”, explicó.
El secretario de Estado cerró su intervención sin responder a las preguntas de los periodistas. “Nos acompañan personas excelentes que, obviamente, estarán en condiciones de llevar esto a sus respectivas capitales”, concluyó.