El bloqueo del estrecho de Ormuz ha sacado del mercado mundial cerca de 9 millones de barriles diarios de crudo y la oferta alternativa no logra compensar esa pérdida, según un informe de Vortexa.
La firma señala que las importaciones globales de crudo se han reducido en torno a 10 millones de barriles diarios. La mayor parte de ese faltante recae sobre los compradores asiáticos, mientras el aumento de los cargamentos procedentes de la cuenca atlántica solo cubre una fracción de la brecha.
En ese contexto, los flujos desde la cuenca atlántica hacia Asia alcanzan ahora unos 7 millones de barriles diarios. Ese volumen equivale a cerca del 30 % del suministro perdido desde el Golfo de Oriente Medio, de modo que el resto del déficit se está cubriendo con retiradas de inventarios.
Vortexa indica que las exportaciones de crudo desde la costa del Golfo de Estados Unidos han tocado máximos históricos, aunque ese repunte se sostiene en gran medida con liberaciones de la Reserva Estratégica de Petróleo. A la vez, más barriles están llegando al mercado por rutas alternativas, entre ellas oleoductos que pasan por Yanbu, Fujairah y Ceyhan, con un aporte conjunto de alrededor de 3,6 millones de barriles diarios.
Aun así, ese suministro adicional no basta para cerrar el hueco dejado por Ormuz.
La presión se ha trasladado al almacenamiento. Las existencias de crudo en tierra fuera de China se redujeron en 49 millones de barriles durante las últimas cuatro semanas, una caída que, según el informe, evidencia el escaso margen disponible en el sistema.
El petróleo almacenado en el mar, que había funcionado como colchón, ya regresó a niveles estacionales. Con ese respaldo agotado, los inventarios en tierra están absorbiendo el impacto y el ritmo de las retiradas se acelera.
Incluso con envíos de casi 7 millones de barriles diarios desde la cuenca atlántica hacia Asia, esos volúmenes no están llenando el vacío que dejó el cierre de Ormuz. Los barriles que faltan siguen saliendo de las reservas.