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La mejor defensa de Rusia contra la estrategia de presión de Estados Unidos podría ser China

Por: Dimitri Alexander Simes

Reuters

Mientras la guerra comercial entre Estados Unidos y China continúa, el presidente chino Xi Jinping viajó a Rusia esta semana durante tres días para participar en el Foro Económico Internacional de San Petersburgo y reunirse con el presidente ruso Vladimir Putin. Para Moscú, esta visita fue muy oportuna.

En su discurso público en Moscú el miércoles, el líder chino habló sobre los crecientes lazos entre Rusia y China, así como hizo una vaga y velada crítica a Estados Unidos. Xi elogió a Putin como “uno de mis mejores amigos y un colega maravilloso”. También subrayó la importancia de la solidaridad chino-rusa en un momento en que “el proteccionismo y los enfoques unilaterales van en aumento, y la fuerza y las políticas hegemónicas se están aplicando cada vez más”.

Xi llegó el jueves al Foro Económico Internacional de San Petersburgo, el evento anual diseñado para atraer inversores extranjeros a Rusia, con una delegación de mil personas. Estados Unidos estuvo visiblemente ausente del foro, anunciando que estaba boicoteando el evento debido al polémico arresto del inversionista estadounidense Michael Calvey por parte de las autoridades rusas.

Además de los gestos simbólicos de unidad, ambos países firmaron una serie de acuerdos de alto nivel. Huawei y la compañía rusa de telecomunicaciones MTS llegaron a un acuerdo para desarrollar una red 5G en Rusia. El Fondo de Inversión Directa de Rusia y la Corporación de Inversión de China han creado un fondo de 1.000 millones de dólares para apoyar la investigación científica y la innovación tecnológica. Las empresas energéticas estatales rusas y chinas también han creado una empresa conjunta para vender gas natural licuado ruso en China. Según el South China Morning Post, el valor de los acuerdos firmados durante la visita de Xi fue de 20.000 millones de dólares.

Aunque el acercamiento ruso-chino ha tenido lugar al menos desde los años 90, ha cobrado un impulso significativo desde 2014. Ante el endurecimiento de las sanciones occidentales contra la anexión de Crimea y el apoyo a los separatistas ucranianos orientales, el Kremlin ha hecho del cambio de rumbo hacia China una de sus principales prioridades en materia de política exterior. Las élites políticas rusas esperaban que el acercamiento a China proporcionara a su país una fuente alternativa de comercio e inversión, además de dejar claro a Washington y Bruselas que Moscú no estaba sola.

Cinco años después, los resultados de estos esfuerzos son desiguales. Por un lado, el comercio entre los dos países ha aumentado indudablemente. China es actualmente el mayor socio comercial de Rusia y Rusia es el mayor proveedor de petróleo de China. Según el Kremlin, el comercio entre Rusia y China se estima ahora en 108.000 millones de dólares, una referencia que ambos gobiernos han buscado durante mucho tiempo.

Al mismo tiempo, las inversiones chinas siguen rezagadas. Incluso el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, admitió en la red de noticias RT durante la víspera de la visita de Xi a Rusia: “No se puede decir que China invierta mucho en la economía rusa. Muchos bancos comerciales chinos no quieren hacer negocios en Rusia por temor a ser incluidos en las listas de sanciones occidentales. Otros obstáculos para aumentar la inversión china incluyen el complejo sistema legal de Rusia y la falta de una infraestructura de apoyo adecuada”.

Además, aunque Rusia es cada vez más dependiente de China en términos económicos, este no es el caso al revés. Mientras que China es el mayor socio comercial de Rusia, Rusia es sólo el décimo socio comercial de China. Las recientes previsiones pesimistas de la economía rusa indican que es poco probable que esta dinámica desigual cambie en un futuro próximo.

Sin embargo, muchos en Moscú vieron la incipiente guerra comercial entre Estados Unidos y China como una oportunidad para convertirse en un socio indispensable de Pekín. Andranik Migranyan, asesor no oficial de la Administración Presidencial rusa y profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de Moscú, dijo que las medidas comerciales de Trump acercarían a China a Rusia.

Si los chinos se hubieran mudado anteriormente, es probable que ahora sean más activos en el apoyo a Rusia en oposición a Estados Unidos, porque China se encuentra ahora bajo una presión muy seria”, dijo. “Se entiende que si [Rusia y China] no resisten conjuntamente a Estados Unidos y al mismo tiempo Estados Unidos los destruirá por separado.

Migranyan espera que China, consciente de la importancia de Rusia, ayude a ampliar el acceso al sistema financiero chino, a aumentar las importaciones chinas de energía rusa, a aumentar la inversión china en la economía rusa y a profundizar aún más los lazos técnicos militares entre los dos países.

Moscú también espera usar el descubrimiento creado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China para expandir sus oportunidades económicas en China. Vasily Kashin, miembro senior del Centro de Estudios Integrados Europeos e Internacionales de la Escuela Superior de Economía, predijo que Rusia obtendría más acceso al mercado chino después de que sus competidores directos, Estados Unidos y sus aliados, entraran en él.

Mientras que la guerra comercial chino-americana es generalmente mala para la economía mundial y podría tener un impacto negativo en Rusia como resultado de la caída de los precios del petróleo, también podría abrir nuevas oportunidades para aumentar las exportaciones de Rusia a China”.

Si los lazos económicos entre Rusia y China continúan desarrollándose, es probable que den al Kremlin el valor para fortalecer su postura hacia Estados Unidos. Migranyan dijo que unas relaciones más estrechas con China “hacen que Rusia sea más resistente a la resistencia de Estados Unidos”. Dijo que, si Rusia siente que China tiene un fuerte apoyo, se sentirá menos obligada a hacer concesiones en posibles áreas de compromiso, como Siria o Irán.

Cuando Xi Jinping abandonó Rusia el viernes, su retórica y los acuerdos firmados durante la visita dieron a Moscú el optimismo de que las relaciones chino-rusas entraban en una nueva fase en pie de igualdad. Sin embargo, Rusia sigue enfrentándose a un fuerte aumento de la inversión china o de las exportaciones a China.

Sin embargo, Migranyan argumenta que el aumento de las tensiones entre Washington y no sólo Pekín, sino también entre Irán y Europa, beneficiará en última instancia a Rusia. Dijo al interés nacional: “La política militar de Estados Unidos contra todos está jugando simultáneamente en manos de Rusia, y Trump y su administración están muy agradecidos por ello”.

Vía National Interest

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