Los productores de fertilizantes de Rusia, el mayor exportador mundial del sector, no están en condiciones de compensar un posible déficit global provocado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, debido a los límites de su capacidad productiva y a restricciones internas, según fuentes de la industria consultadas por Reuters.
El conflicto ha obligado al cierre de varias plantas de fertilizantes en Oriente Medio y ha alterado de forma severa el tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz. Por esa ruta circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, por lo que las interrupciones han elevado la preocupación sobre el suministro global.
Rusia concentra aproximadamente una quinta parte del comercio internacional de fertilizantes. Sin embargo, fuentes del sector señalan que el país enfrenta obstáculos para ampliar rápidamente sus exportaciones. Entre ellos figuran los topes a las ventas externas fijados por el Gobierno, la limitada capacidad instalada y los ataques ucranianos contra importantes complejos industriales.
Además, las nuevas plantas destinadas a incrementar la oferta para el mercado exterior no estarán operativas antes de 2027, indicó una fuente de la industria que habló bajo condición de anonimato.
Otra fuente afirmó que el alza de los precios internacionales no se traduce necesariamente en mayor capacidad exportadora. Según explicó, los fabricantes deben priorizar el abastecimiento interno, sobre todo antes de la temporada de siembra, y cualquier ganancia extraordinaria puede atraer la atención del Gobierno, que busca aumentar los ingresos del presupuesto.
Una tercera fuente añadió que, por ahora, las empresas están concentradas en cubrir la demanda doméstica. Aunque en el corto plazo podría compensarse parte del volumen que deja de producir Oriente Medio, sostuvo que a largo plazo la cantidad que falta en el mercado mundial es demasiado grande para ser reemplazada.
