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Designación de Trump del cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán será juzgada por el éxito de las sanciones

Por: Yaakov Lappin

(AFP / STR)

La decisión de la administración Trump de  designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán como una entidad terrorista en última instancia se juzgará por el éxito de esta política en cambiar la conducta de Irán.

En términos de normas y ética internacionales, la designación es ciertamente adecuada, ya que el IRGC y su unidad de operaciones en el extranjero, la Fuerza Quds, son la principal agencia de producción terrorista en el mundo hoy en día.

Creado como una fuerza paralela al ejército iraní regular después de la Revolución Islámica de 1979, tanto el IRGC como su brazo Quds, entrenan, financian y despliegan fuerzas radicales en todo el Medio Oriente. Son el cordón umbilical de Irán a su variedad de representantes terroristas, entre ellos Hezbolá en el Líbano, milicias chiítas de línea dura en Siria e Irak, la Jihad Islámica Palestina en la Franja de Gaza y los Hutíes en Yemen. Durante años, la comunidad internacional ha sido tolerante, en un grado casi sorprendente, con estas actividades.

El IRGC y la Fuerza Quds establecieron bases de ataque, sitios de producción de armas y fuerzas de ataque asimétricas en toda la región, amenazando la seguridad de Israel y los estados sunitas como Arabia Saudita.

También desempeña un papel central dentro de Irán, donde administra una gran parte de la economía del país, incluido el sector energético, los principales programas de infraestructura, el programa nuclear, los productos petroquímicos, los bancos y las empresas de construcción.

Como resultado, la designación puede crear una presión económica significativamente mayor en la República Islámica, ya que las compañías internacionales y los Estados temen la posibilidad de hacer negocios con las compañías del frente de IRGC, y no tienen claro qué compañías pertenecen a esta categoría. Este temor podría hacer que eviten hacer negocios con Irán por completo.

La designación se suma a las sanciones estadounidenses unilaterales impuestas por la administración Trump en dos oleadas en 2018, dirigidas a los sectores petrolero, bancario y naviero de Irán. Ocho países recibieron exenciones de las sanciones, y es probable que Turquía, India, Japón, Corea del Sur y China reciban nuevas exenciones después de que éstas expiren en mayo. Grecia, Taiwán e Italia probablemente no recibirán otra exención.

Al igual que las sanciones de 2018, la designación del IRGC se juzgará en última instancia por la efectividad (o ineficacia) de cambiar el comportamiento de Irán.

Estas medidas están diseñadas para lograr que Irán entre en negociaciones con Washington sobre un nuevo y mejor acuerdo nuclear, y para hacer retroceder su conducta agresiva y peligrosa en el Medio Oriente. Si bien la capacidad de los EE. UU. para causar un daño económico significativo a Irán es real, Washington también está actuando en gran medida por sí solo y no ha podido convencer a Estados europeos, China o Rusia para unirse a las sanciones. Sin embargo, las compañías multinacionales europeas temen ser expuestas a las sanciones estadounidenses y la designación de organización terrorista, a pesar del intento de la UE de proteger a estas compañías de las sanciones estadounidenses sobre el sistema bancario de Irán.

El liderazgo de Irán podría ser alentado por la idea de que Estados Unidos se ha separado de otros actores internacionales y que la comunidad internacional no actuará como uno, para arrinconar a Irán, como lo hizo antes del acuerdo nuclear de 2015.

Otra pregunta que sigue sin respuesta es si será posible rastrear a todas las compañías de fachada vinculadas con el IRGC para hacer cumplir la nueva designación.

La medida también podría exacerbar aún más las tensiones dentro de Irán entre el bloque reformista, encabezado por el presidente iraní, Hassan Rouhani, que negoció el acuerdo de 2015, y el bloque conservador-IRGC, que sospechaba del acuerdo y acusó a Rouhani de no cumplir con su promesa de acceso económico al mercado global. Esta acusación tiene el apoyo del último y más importante tomador de decisiones en Irán, el Líder Supremo Ayatollah Ali Jamenei.

En el fondo, las manifestaciones en curso por parte del público iraní que exigen mejores condiciones económicas están presionando al régimen.

Hasta el momento, Irán ha optado por doblar todas sus posiciones, negarse a renegociar el acuerdo nuclear y continuar con su comportamiento agresivo en el Medio Oriente, y también mantener su programa nuclear congelado, hasta donde se sabe.

Esta última medida del gobierno de Trump planteó la posibilidad de represalias iraníes a través de sus representantes contra las fuerzas estadounidenses en el Medio Oriente, en lugares donde Irán puede ordenar ataques, como Irak. Los funcionarios estadounidenses han declarado que se han tomado “todas las medidas” necesarias para proteger a las 5,000 fuerzas estadounidenses en Irak.

Irán podría, teóricamente, atacar a Israel, a través de una entidad proxy, o a otros aliados de Estados Unidos en la región, aunque se expondría a represalias al hacerlo. Irán ha amenazado repetidamente con cerrar el Estrecho de Hormuz, que es la arteria petrolera más importante del mundo. Sin embargo, un movimiento tan drástico probablemente desencadenará la acción militar de los EE. UU; e Irán ha demostrado una habilidad astuta para perseguir sus intereses y asumir riesgos sin entrar en conflicto militar directo con rivales y enemigos.

Una respuesta más probable será la continuación de los intentos iraníes de evitar las medidas estadounidenses mediante el uso de su poder regional con vecinos como Irak, que el mes pasado firmó importantes pactos comerciales con Irán. Se puede esperar que Jamenei pida a los iraníes que apoyen la “economía de resistencia”, un término que describe la autosuficiencia y la voluntad de soportar la presión económica del exterior, mientras que atribuye los últimos desarrollos a Rouhani y su bloque reformista.

Ahora mismo, varias compañías europeas y asiáticas se han ido de Irán, y la República Islámica sin duda estará preocupada por la última designación del IRGC. A nivel nacional, el IRGC podría usar la designación para debilitar aún más a Rouhani. Por último, pero no menos importante, la cuestión de cuándo Irán decide reactivar su programa nuclear sigue siendo una pregunta abierta.

Vía Algemeiner

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