La política de Israel en Siria está llegando a una nueva fase
Israel ha estado observando de cerca los cambios en la región y Siria puede ser una clave para entender las opciones que enfrena.
Israel ha estado observando de cerca los cambios en la región y Siria puede ser una clave para entender las opciones que enfrena.
Líbano, el país menos estable del entorno de Israel en estos momentos, alberga al proxy más fuerte de Irán, Hezbolá.
La lira turca se encuentra en mínimos históricos con respecto al dólar estadounidense y a otras divisas, lo cual es una mala noticia.
Irán ha anunciado su regreso en noviembre a las conversaciones en Viena sobre la vuelta al acuerdo nuclear de 2015.
Hace apenas un mes, se ha expuesto cómo el Hezbolá chiíta está vivo y coleando en la Venezuela socialista de Nicolás Maduro.
La estrategia de Israel en los últimos años ha sido impedir el atrincheramiento de las fuerzas respaldadas por Irán en Siria.
Desde hace dos años el Líbano está sumido en una crisis económica sin precedentes incluso en su propia y sombría historia.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, renovó su llamado a la formación de un gobierno de unidad palestino.
La fractura adquiere importancia a medida que varios Estados de mayoría musulmana compiten entre sí por definir el islam en el siglo XXI.
Irán e Israel pueden presumir de una relación socio-histórica y cultural única y excepcional que se remonta a más de 2.500 años.
La historia de los judíos de Oriente Medio y el Norte de África es rica, pero a menudo se omite en el discurso de la historia judía.
Israel ha registrado probablemente otro éxito en su guerra de baja intensidad con Hezbolá, y por extensión con Irán.
¿Qué supone un peligro más claro y actual: las emisiones de gases de efecto invernadero o las armas nucleares iraníes?
El Líbano se merece una evolución positiva que venga desde el interior. Pero no es posible si Hezbolá es el Estado.
Irán considera que la retirada de Estados Unidos de Afganistán les beneficia y busca establecer una nueva realidad regional.
El otrora esperanzador primer ministro, que apostaba por aumentar su credibilidad ante la comunidad internacional, parece ahora atascado.
En una eventual guerra total con Hezbolá, los civiles israelíes tendrán que ser más disciplinados que en el pasado.
Irán ha elegido un camino de despreocupación y ha mostrado un desprecio absoluto por todos los indicadores progresistas.
Si Turquía volviera al statu quo anterior y aislara de nuevo al Kurdistán iraquí, los Barzani no caerían sin luchar.
Irán no se queda de brazos cruzados y ha aumentado sus actividades en Siria, al tiempo que apunta a Israel lanzando ciberataques.