Israel construyó una base militar secreta en el desierto de Irak con apoyo de Estados Unidos para lanzar ataques aéreos contra Irán en 2026.
El emplazamiento y su función operativa
Según el periódico estadounidense, el puesto fue levantado poco antes del estallido de la guerra en el desierto occidental de Irak, una región escasamente poblada que durante décadas ha servido a operaciones encubiertas de potencias extranjeras. El emplazamiento concentró equipos de búsqueda y rescate de la Fuerza Aérea israelí, así como fuerzas especiales entrenadas para incursiones de comando en territorio enemigo, lo que permitió desplegar capacidades de respuesta rápida cerca del espacio aéreo iraní.
La instalación cumplió un papel logístico decisivo durante las cinco semanas de campaña aérea, al reducir las distancias de vuelo y posibilitar el reabastecimiento y la coordinación de operaciones que, de otro modo, habrían exigido recorrer toda la extensión de Irak desde el espacio aéreo israelí. Esta cercanía resultó determinante para sostener el ritmo de los ataques contra objetivos iraníes durante la guerra.
Cuando un caza F-15 estadounidense fue derribado cerca de Isfahán, en el centro de Irán, Israel ofreció emplear sus propios equipos de rescate desde la base iraquí, aunque finalmente las fuerzas estadounidenses recuperaron por su cuenta a los tripulantes. No obstante, según una de las fuentes citadas por el periódico, la Fuerza Aérea israelí sí ejecutó ataques aéreos para proteger la operación de rescate.