La muerte de Awad al-Shammari, un pastor iraquí de 29 años, dejó al descubierto la presencia de al menos dos bases encubiertas operadas por Israel en el desierto occidental de Irak, según altos funcionarios iraquíes y regionales. El hallazgo reveló que un Estado considerado hostil por Bagdad mantuvo puestos militares dentro del territorio iraquí durante bastante más de un año, en apoyo de operaciones contra Irán.
El ataque que mató al pastor ocurrió el 3 de marzo, después de que al-Shammari saliera de su campamento beduino para comprar comestibles en al-Nukhaib, la localidad más cercana. Varias horas después, su camioneta apareció quemada y perforada por disparos. Tres testigos del campamento dijeron que un helicóptero persiguió el vehículo y disparó repetidamente hasta que quedó detenido en la arena.
Antes de morir, al-Shammari alcanzó a comunicarse con el mando militar regional de Irak para informar lo que había visto: soldados, helicópteros y tiendas instalados alrededor de una pista de aterrizaje. Su familia cree que ese descubrimiento le costó la vida.