Tres años después de los ataques del 7 de octubre de 2023, una parte considerable de los judíos estadounidenses mantiene una relación más activa con su comunidad. La encuesta de las Federaciones Judías de América del Norte (JFNA), publicada el jueves, indica que el aumento de la participación posterior a aquellos acontecimientos no desapareció con el paso del tiempo.
El 38 % de los consultados afirmó que, durante los últimos tres años, había intensificado de alguna manera su participación en la vida judía. Esa proporción supera en siete puntos porcentuales la registrada en 2025, aunque permanece por debajo del 43 % observado en marzo de 2024, pocos meses después de los ataques.
JFNA reunió las respuestas de más de 2.800 judíos mediante mensajes de texto enviados entre mayo y junio de 2026. La encuesta tiene un margen de error del 1,8 %. Para profundizar en las experiencias personales, los investigadores emplearon inteligencia artificial en la elaboración de preguntas de seguimiento abiertas y en la clasificación de las respuestas.
Las diferencias sobre Israel también afectan la vida comunitaria
La política israelí apareció como el obstáculo más mencionado para participar en espacios judíos. Entre los testimonios había personas que no encontraban afinidad con determinadas comunidades por sus posiciones respecto de Israel, tanto en una dirección como en la contraria. JFNA no asignó una cifra a estas respuestas porque procedían de las preguntas abiertas.
Mimi Kravetz, directora de impacto y crecimiento de JFNA, explicó que una petición frecuente era disponer de entornos considerados apolíticos. Sin embargo, muchas de las personas que expresaban ese desacuerdo no abandonaron la vida comunitaria. Sus respuestas describían una búsqueda que, en numerosos casos, terminó en grupos más próximos a sus propios valores.
Para Kravetz, esta situación exige ofrecer una variedad de espacios capaces de responder a necesidades distintas. Esa aspiración convive con las posiciones de dirigentes judíos, entre ellos responsables de JFNA, que han pedido reafirmar el compromiso de las instituciones comunitarias con el sionismo. Algunos líderes han defendido expresamente la exclusión de judíos antisionistas y no sionistas, en un contexto de divisiones crecientes sobre Israel.
Kravetz considera compatibles el apoyo a esa premisa del sionismo y la participación de la mayoría de la comunidad. Como argumento citó otra encuesta de JFNA, difundida a comienzos de año, en la que apenas un tercio de los judíos estadounidenses se identificó como sionista, pero el 88 % reconoció el derecho de Israel a existir como Estado judío y democrático.
Las relaciones personales sostienen buena parte del acercamiento
Los encuentros informales ocuparon un lugar importante entre las razones para intensificar la participación. Las cenas de Shabat y las invitaciones personales a actividades judías figuraron entre las experiencias que facilitaron nuevos vínculos sociales y comunitarios.
Las sinagogas recibieron al 65 % de quienes declararon una mayor participación. Kravetz aclaró que esto no implica que todas las congregaciones hayan aumentado su membresía. Después de las sinagogas, el movimiento Jabad-Lubavitch fue la segunda opción más frecuente. Sus actividades dan prioridad al contacto personal y también se desarrollan en lugares con escasa infraestructura comunitaria judía.
Entre los judíos que aumentaron su participación, el 93 % manifestó un vínculo emocional con Israel. En el grupo cuyo grado de participación no cambió, esa proporción fue del 51 %. La diferencia también apareció al preguntar si Israel, en términos generales, les hacía sentirse orgullosos de ser judíos: respondió afirmativamente el 75 % del primer grupo, frente al 36 % del segundo.
Un cambio que no terminó tras los primeros meses
JFNA denomina “Surge” al aumento del compromiso comunitario que siguió a los ataques de 2023. La categoría no se limita a quienes comenzaron entonces a participar, pues incluye a judíos que ya estaban vinculados con su comunidad y encontraron otras maneras de involucrarse más.
Kravetz recordó que existía el temor de que aquel incremento fuera transitorio y que, con la distancia respecto del 7 de octubre, las personas regresaran a sus costumbres anteriores. La persistencia de los vínculos contradice esa expectativa inicial. La responsable de JFNA considera que mantener la participación durante una etapa difícil ofrece a las organizaciones una oportunidad para atender las necesidades actuales de la comunidad.










