Un mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel fue acusado por la fiscalía militar de introducir mercancías de contrabando en la Franja de Gaza y de trasladar a un civil israelí al enclave, informó el ejército.
Según el anuncio, el oficial fue detenido hace varios meses por el Shin Bet y este lunes quedó imputado por varios delitos, entre ellos ayuda al enemigo, aceptación de sobornos e introducción de mercancías de contrabando en circunstancias agravadas.
La acusación sostiene que el 10 de enero el mayor encabezó el ingreso a Gaza de un camión cargado con teléfonos móviles, cigarrillos, baterías de automóvil, bicicletas eléctricas, computadoras portátiles y enrutadores de red, productos cuya entrada al enclave está actualmente prohibida por Israel. El valor total de la carga asciende a millones de shékeles.
De acuerdo con los fiscales, la operación había sido coordinada con varios civiles israelíes, que también fueron acusados en el Tribunal de Magistrados de Haifa. El camión era conducido por uno de esos civiles, mientras el oficial avanzaba por delante en un vehículo militar.
La acusación afirma que el mayor “eludió los mecanismos de inspección y supervisión, y explotó su autoridad y su cargo militar, mientras presentaba una falsa apariencia ante soldados y oficiales de que se trataba de una actividad operativa legítima”.
Tras cruzar la frontera, el civil dejó el camión dentro de la Franja y regresó a Israel junto al oficial. Más tarde, según el escrito judicial, el militar volvió a introducir al mismo civil en Gaza “para completar la transferencia de las mercancías”.
“El civil condujo el camión más adentro de la Franja de Gaza y permaneció allí durante varios días, hasta que fue extraído con la ayuda de las partes implicadas en el contrabando”, añade la acusación.
Los fiscales sostienen que el oficial actuó a sabiendas de que la carga estaba entrando en Gaza sin autorización ni supervisión y de que podía terminar en manos de organizaciones terroristas, entre ellas Hamás, y contribuir a sus actividades. También señalan que “sabía, o hizo la vista gorda ante la posibilidad, de que llevar a un civil israelí a la Franja de Gaza también podría ayudar al enemigo”.
La investigación fue realizada de manera conjunta por el Shin Bet, la Policía de Israel, la Policía Militar y la Autoridad Tributaria de Israel.
En un comunicado conjunto, las autoridades indicaron que “las FDI, el Shin Bet y la Policía de Israel consideran con suma gravedad el fenómeno del contrabando hacia la Franja de Gaza, ya que supone un riesgo para la seguridad nacional en general, y especialmente en los casos en que está implicado personal de las FDI en servicio regular o de reserva”.