Un analista del Israel Policy Forum cuestiona la metodología del informe difundido el viernes por ONU Mujeres, que atribuye 38.000 muertes de mujeres y niños dentro de los cerca de 71.000 muertos gazatíes estimadas en la guerra en la Franja.
Gabriel Epstein, asociado principal de políticas de ese centro de estudios, sostiene que la agencia de la ONU construyó la cifra aplicando proyecciones basadas en la distribución por sexo y edad registrada en los primeros meses de la guerra, en lugar de emplear los datos más recientes y precisos disponibles.
Según Epstein, las proporciones usadas por ONU Mujeres para separar a las niñas dentro de la categoría de menores del Ministerio de Salud de Gaza —bajo control de Hamás, que agrupa allí a los menores de 17 años— y a las mujeres adultas dentro del grupo de personas mayores provienen de información de junio de 2024, pese a existir datos actualizados.
El cuestionamiento central apunta a que esas proyecciones antiguas fueron aplicadas sobre las estadísticas más recientes, las de noviembre de 2025.
Las diferencias quedan en evidencia en los porcentajes. El propio Ministerio de Salud de Gaza indica en noviembre de 2025 que las niñas representaron el 40,8% de los menores muertos, mientras que el informe de la ONU eleva esa proporción al 44,6%. En el caso de las mujeres adultas, el reporte internacional fija la cifra en 39,9%, frente al 37,2% consignado por las autoridades sanitarias de Gaza.
“Las proporciones actuales eran fácilmente accesibles en el conjunto de datos de noviembre de 2025, así que esto es un error grave”, afirma Epstein.
Los registros más recientes del Ministerio de Salud de Gaza contabilizan 8.423 niñas muertas de entre 0 y 17 años, 10.620 mujeres de entre 18 y 59 años y 1.820 mujeres mayores de 60 años. El total asciende a 20.863 muertes femeninas, equivalentes al 30,32% de las 68.420 incluidas en la lista única del ministerio.
La proyección de ONU Mujeres supondría además 18.000 muertes no contabilizadas, cuando la estimación más ajustada se sitúa en 11.500, según el analista.
“Básicamente, esto es una proyección sobre otra proyección que mezcla datos y supuestos de distintos períodos de tiempo y se basa en una serie de supuestos no respaldados para llegar a un resultado que no coincide ni con los datos existentes sobre el terreno ni con evaluaciones plausibles de las muertes no contabilizadas en Gaza”, concluye Epstein.