Hamás ya no dispone de suficiente efectivo para pagar a sus terroristas en Gaza. La escasez coincide con las sucesivas eliminaciones de responsables de su estructura financiera, cambistas y fuentes de financiación. Entre los muertos en las últimas operaciones de las fuerzas israelíes figuran altos cargos que gestionaban las transferencias de dinero y los salarios.
Asharq al-Awsat vincula la actual crisis, probablemente, con la pérdida de esos responsables financieros. Su ausencia ya repercute en el funcionamiento de los pagos del grupo terrorista, que afronta dificultades para reunir el dinero destinado a sus integrantes.
La respuesta de Hamás consiste en presionar a los comerciantes para que cobren principalmente en efectivo. Con ello pretende facilitar la recaudación de ese dinero para sí mismo. Un responsable de su policía confirmó que existe una “decisión firme de adoptar medidas severas contra los comerciantes que se nieguen a trabajar con billetes”.
Esta exigencia choca con la forma de pago que predomina ahora en las calles de Gaza. Los comerciantes recurren sobre todo a las transferencias electrónicas en medio de una grave escasez de efectivo, ya que el dinero físico se destina al pago de los salarios de los terroristas de Hamás. Ni siquiera esa prioridad garantiza ahora que la organización pueda cubrirlos.
Desde la masacre del 7 de octubre, Israel impide la entrada de efectivo en la Franja. Asharq al-Awsat atribuye a esa restricción el propósito de forzar los pagos mediante aplicaciones electrónicas, como una medida para cercar a Hamás y rastrear todos los movimientos de dinero dentro del territorio.
A la falta de billetes se añade el deterioro de los que reciben quienes trabajan para la administración del grupo. Ahmad al-Najjar, empleado del gobierno de Hamás en Gaza, expresó su indignación por el estado del dinero que le entregan y por las dificultades que afronta para utilizarlo.
“¿Hasta cuándo continuará esta situación? Somos nosotros quienes pagamos el precio con nuestras vidas y no encontramos a nadie que esté a nuestro lado, ni autoridades ni comerciantes”, protestó Al-Najjar. También acusó a otros de actuar contra ellos por distintas vías para obtener grandes beneficios y ventajas.










