Israel informó este jueves que trabaja para frenar la proliferación de ratas en Gaza y que, en coordinación con el Centro de Coordinación Cívico-Militar liderado por Estados Unidos, facilitó el traslado de cientos de cajas de veneno para roedores al enclave palestino.
COGAT, la oficina del ministerio de Defensa israelí encargada de coordinar actividades en Gaza, señaló en X que mantiene acciones “para gestionar los esfuerzos de saneamiento en la Franja de Gaza”. Según precisó, “Ayer, por primera vez, se transfirieron cientos de cajas de pesticidas especializados para el control de roedores y ratas. Esto se entregó junto con otras 20 toneladas de pesticidas y equipos de control de plagas”.
El organismo agregó que la entrada de estos insumos forma parte de una operación más amplia. “Durante las últimas semanas, hemos coordinado la entrada de aproximadamente 110 toneladas de pesticidas en asociación con organizaciones de ayuda y la comunidad internacional”, añadió COGAT.
La medida se produce en medio del aumento de plagas que se extienden por los campamentos de desplazados, donde el alza de las temperaturas agrava las condiciones sanitarias. En esas zonas se han acumulado agua contaminada y residuos junto a las tiendas en las que miles de familias palestinas duermen, cocinan y se asean.
Organizaciones humanitarias han advertido que ese entorno favorece la expansión de roedores y parásitos. Habitantes de Gaza, por su parte, denunciaron haber sufrido mordeduras y aseguraron que las ratas han dañado las pocas pertenencias que conservan.
De acuerdo con el representante local de la Organización Mundial de la Salud, en Gaza se han contabilizado este año cerca de 17.000 casos vinculados a infecciones por roedores y ectoparásitos.
Naciones Unidas indicó el mes pasado que más de 1,9 millones de personas, de una población total de alrededor de 2,3 millones en la Franja, han sido desplazadas por la guerra y que más de 1,2 millones perdieron sus viviendas.
Aunque el alto el fuego entre Israel y Hamás entró en vigor en octubre, la situación humanitaria en Gaza no ha dejado de deteriorarse. Gran parte de los sistemas de alcantarillado y saneamiento quedaron destruidos, mientras la entrada de ayuda sigue sometida a restricciones israelíes.
La tregua llegó después de dos años de guerra, iniciada tras el ataque transfronterizo del 7 de octubre de 2023 encabezado por Hamás contra Israel, en el que murieron unas 1.200 personas y otras 251 fueron tomadas como rehenes.
Israel sostiene que limita el acceso de suministros por razones de seguridad. Desde el acuerdo de octubre, Gaza quedó dividida aproximadamente en dos partes: una bajo control israelí y otra que continúa bajo el gobierno de facto del grupo terrorista Hamás.
El gobierno israelí mantiene además una lista negra de insumos humanitarios considerados de doble uso, cuya entrada, según afirma, debe ser restringida de forma estricta porque podrían ser aprovechados como armas por Hamás u otros grupos terroristas en la Franja.