El Parlamento de Kosovo tiene previsto aprobar hoy formalmente el envío de varias decenas de efectivos de seguridad a la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF) para Gaza, una iniciativa respaldada por Estados Unidos surgida tras el alto el fuego entre Israel y Hamás del año pasado. El contingente incluirá unidades de desminado y tendrá como misión proporcionar apoyo humanitario y asistencia en materia de seguridad.
“Nuestro país ha sido un consumidor de seguridad, lo que significa que los países de la OTAN han contribuido a la seguridad de la República de Kosovo”, declaró el ministro de Defensa, Ejup Maqedonci, a The Associated Press. “Hoy entramos en una fase en la que nos convertimos en proveedores, o exportadores, de seguridad”.
La ISF, a la que también se han sumado Indonesia, Albania y Kazajistán, todavía no se ha desplegado. Su mandato contempla colaborar en el mantenimiento de la paz y en la reconstrucción de Gaza en el marco del plan del presidente Donald Trump. Maqedonci señaló que los preparativos se encuentran en fase final y que un representante estadounidense ha participado en la coordinación, incluida la vacunación de las tropas y la tramitación de visados.
Kosovo respalda la contribución a la ISF como demostración de la transformación del país desde su declaración de independencia de Serbia en 2008. La brutal represión de Belgrado contra los rebeldes separatistas kosovares desencadenó en 1999 una intervención de la OTAN que forzó la retirada de las tropas serbias y abrió paso al despliegue de fuerzas de mantenimiento de la paz internacionales. Serbia no reconoce la independencia kosovar, aunque sí lo hacen Estados Unidos y la mayor parte de la Unión Europea.
Kosovo cuenta con una fuerza de seguridad de unos 4.000 efectivos que se encuentra en proceso de transformación hacia un pequeño ejército profesional alineado con los estándares de la OTAN.