La Junta de Paz espera que las elecciones israelíes de la próxima semana permitan acelerar varios proyectos pendientes en Gaza. Entre los preparativos que sí avanzan está la formación de hasta 500 efectivos de Marruecos para integrar la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF), aunque su despliegue todavía afronta retrasos dentro del plan respaldado por Estados Unidos.
Un funcionario de la Junta de Paz explicó que la instrucción comenzó hacia finales de agosto en Marruecos, bajo la dirección de la ISF, encabezada por Estados Unidos. Al principio participaron oficiales e instructores y, posteriormente, el programa se amplió al resto del contingente. El funcionario no pudo confirmar si toda la formación había terminado.
En febrero, Marruecos se comprometió públicamente a enviar policías y militares a Gaza después de la guerra. Fue el primer país árabe que asumió ese compromiso. Albania, Kazajistán y Kosovo también acordaron aportar tropas, pero los preparativos conocidos por la Junta de Paz apuntaban ya en julio a que el contingente marroquí sería el primero de los cuatro en desplegarse.
La cooperación con Israel es necesaria para poner en marcha otras actuaciones. Una de ellas es la construcción de una base de la ISF cerca de la Línea Amarilla, diseñada para albergar a unos 150 integrantes. El proyecto continúa a la espera de autorizaciones israelíes. Tampoco han progresado al ritmo previsto las obras de abastecimiento de agua, alcantarillado y saneamiento, pese a contar con apoyo israelí en principio. El funcionario advirtió sobre posibles consecuencias ambientales y sanitarias que podrían alcanzar el sur de Israel.
Hay algunos avances en otro proyecto: un complejo respaldado por Emiratos Árabes Unidos para palestinos desplazados, situado en la parte de Gaza bajo control israelí. El primer ministro Benjamin Netanyahu reconoció esta semana que Israel había autorizado determinadas obras de infraestructura cerca de su zona de seguridad para esa iniciativa. La describió como una “burbuja emiratí” y afirmó que los emiratíes ayudan a Israel en numerosos asuntos.
Netanyahu reiteró, al mismo tiempo, que Israel no permitirá la reconstrucción general de Gaza hasta que Hamás sea desarmado y el territorio quede desmilitarizado. El proyecto emiratí constituye la excepción que ha admitido hasta ahora.
El funcionario de la Junta de Paz sostuvo que la colaboración con Israel continúa, aunque la presión política de las elecciones impone límites a lo que puede aprobarse por el momento. Por eso, los esfuerzos se concentran también en tareas técnicas que puedan avanzar antes de la votación. La Junta pretende que las conversaciones se traduzcan en medidas concretas y confía en que, una vez celebradas las elecciones, la ejecución del plan adquiera mayor velocidad.










