Una profesora palestina de 40 años, que trabajó durante 15 años en la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA), denuncia que miembros del personal de las escuelas de la organización en la Franja de Gaza incitan a los alumnos a odiar a los judíos y glorifican la lucha violenta de Hamás contra Israel. En una entrevista exclusiva con el New York Post, publicada el lunes, relató que una responsable de la escuela amenazó con cortarle la lengua después de que ella discutiera con una compañera por los contenidos que se enseñaban a las alumnas.
“Me dijo: «Haremos que desees morir y, si no dejas de discutir, te cortaremos la lengua»”, contó la profesora por medio de un intérprete. La amenaza se produjo cuando la responsable se enfrentó a ella con unas tijeras en la mano, pocos días después de una acalorada discusión entre la profesora y otra docente.
La profesora, que enseña geografía, explicó que había comenzado a trabajar en UNRWA porque creía que una escuela bajo el amparo de Naciones Unidas podía proteger a los niños de la cultura de violencia de Hamás. Sin embargo, encontró una realidad completamente distinta. “Me horrorizó descubrir que la realidad estaba muy lejos de lo que había imaginado”, afirmó.
En una ocasión, aseguró, escuchó a una profesora de historia de sexto grado responsabilizar a los judíos del sufrimiento palestino y explicar a los alumnos que Hamás había surgido para reparar injusticias históricas. En otro episodio, una docente alentó a alumnas de corta edad a continuar la lucha de Hamás contra los judíos y después presumió ante sus colegas de las ideas que inculcaba a las niñas.

“Me horrorizaron las ideas que transmitían a esos niños”, recordó. La profesora sostiene que su enfrentamiento con aquella compañera desencadenó las amenazas y que finalmente dejó de expresar su oposición. Temía acudir a la dirección del centro porque desconocía cuáles de sus responsables mantenían vínculos con Hamás. También tenía miedo de que sus familiares sufrieran represalias.
Los hechos ocurrieron, de acuerdo con su testimonio, en una escuela de UNRWA de la ciudad de Gaza que fue cerrada a causa de la guerra y transformada en refugio para palestinos desplazados. Pese a sus temores, decidió conceder ahora la entrevista para advertir del peligro que, en su opinión, afronta la próxima generación de niños de la Franja. Considera que la radicalización en el sistema educativo podría provocar nuevos episodios de violencia semejantes al ataque del 7 de octubre.
A su juicio, el peligro ha aumentado como consecuencia de la guerra y del sufrimiento de los niños de Gaza. “Hoy el peligro es más grave que nunca porque los niños realmente están sufriendo”, afirmó al referirse a los ataques israelíes. “Como profesora, mi deber es presentar una imagen exacta y pedir al mundo que salve a nuestros niños de estas ideas”, añadió. “Mi mensaje más importante es que debemos prestar atención a quién enseña a nuestros hijos”.

El New York Post no publicó el nombre de la profesora por temor a que su seguridad corriera peligro. Su testimonio se suma a la prolongada controversia sobre las actividades de UNRWA, que ha servido de espacio de acogida para contenidos antisemitas y para la glorificación del terrorismo en su sistema educativo. Las críticas se intensificaron después de la masacre perpetrada por Hamás el 7 de octubre de 2023, en la que fueron asesinadas unas 1.200 personas en Israel.
Posteriormente, una investigación de Naciones Unidas halló pruebas que apuntaban a la posible participación de nueve empleados de UNRWA en el ataque y la organización anunció su despido. El New York Post también mencionó un informe publicado por el Gobierno de Estados Unidos en enero de 2026, que detectó problemas en los libros de texto de la Autoridad Palestina utilizados en las escuelas de UNRWA, entre ellos contenidos incompatibles con los principios de neutralidad y no violencia de Naciones Unidas. UNRWA no respondió a la solicitud de comentarios del New York Post sobre el testimonio de la profesora.










