El diputado Ohad Tal, del partido Sionismo Religioso, considera que Israel debe establecer comunidades judías en la Franja de Gaza y mantener bajo su soberanía los territorios que actualmente controla allí. Para el legislador, la destrucción de Hamás tiene que ser la primera prioridad y no puede quedar en manos de una fuerza internacional. En una entrevista con Arutz Sheva, sostuvo que Israel debe cumplir los objetivos que se fijó después de los ataques del 7 de octubre.
Tal defendió que el territorio bajo control israelí, que cifró en más del 60 % de Gaza, permanezca en poder de Israel. Propuso aplicar allí la soberanía israelí y construir comunidades judías, medidas que presentó como la única solución para garantizar la seguridad futura del país en esa zona. También insistió en que el ataque del 7 de octubre debe tener consecuencias para Hamás y que una retirada israelí sin cambios territoriales no transmitiría ese mensaje.
Para explicar su postura, mencionó el fortalecimiento militar de Egipto y planteó que Israel debe evaluar las consecuencias de sus decisiones a largo plazo. En su opinión, si quienes inician una guerra consideran que pueden perderla sin asumir ningún costo porque Israel terminará por retirarse, no habrá un efecto disuasorio suficiente. Por eso vinculó la continuidad del control territorial en Gaza con el desenlace de la guerra.
El legislador también puso las próximas elecciones israelíes en el centro de sus planteamientos. A su juicio, la votación decidirá cuestiones fundamentales para el futuro del país, entre ellas su continuidad como Estado judío y la posibilidad de lograr lo que denominó una victoria decisiva en todos los frentes. Aunque reconoció que en cada proceso electoral se suele afirmar que la elección es excepcional, aseguró que esta vez comparte esa valoración.
Tal admitió que Israel todavía no ha concluido sus objetivos en el Líbano, Gaza e Irán. Ante las críticas por la falta de una victoria definitiva después de casi tres años de guerra, argumentó que desarticular una red de amenazas formada durante décadas exige tiempo y que las operaciones israelíes ya han producido resultados militares importantes.
Entre esos resultados enumeró el control de más del 60 % de la Franja de Gaza, unos 600 kilómetros cuadrados en el Líbano y otros 400 en Siria. También destacó la capacidad de la Fuerza Aérea israelí para atacar objetivos situados a miles de kilómetros. Afirmó, además, que países de Oriente Medio y de otras regiones solicitan apoyo e información de inteligencia a Israel. Estos avances lo llevaron a describir al país como una potencia de alcance mundial, aunque recalcó que quedan misiones pendientes.
En cuanto a Judea y Samaria, Tal estimó que los próximos dos años ofrecen una oportunidad histórica para extender la soberanía israelí. Su expectativa está relacionada con el mandato del presidente estadounidense Donald Trump. Aseguró haber conocido, por personas cercanas al mandatario, su deseo de dejar un legado importante antes de concluir ese período.
El diputado advirtió que el presidente estadounidense que suceda a Trump podría adoptar una posición menos favorable para Israel. Considera que Washington podría exigir concesiones y, en caso de una victoria demócrata, presionar para abrir negociaciones con los palestinos orientadas a una solución de dos Estados. Por esa razón, defendió aprovechar el período que aún queda de la actual administración.
Otro asunto abordado fue la posibilidad de que Irán intente alterar el proceso electoral israelí. Tal expresó su deseo de que no se produzca un ataque iraní ni otro acontecimiento que interrumpa la votación. Sin embargo, afirmó que, como miembro de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Knéset, participó durante los últimos días en conversaciones sobre presuntos intentos iraníes de interferir en las elecciones. También aseguró que Israel desarrolla acciones reservadas para impedir esos planes.
La campaña entre los electores de habla inglesa ocupó otra parte de la entrevista. Tal explicó que el aumento de la inmigración a Israel ha incorporado votantes que reconocen a Benjamin Netanyahu, pero conocen menos a otros dirigentes y el funcionamiento del sistema multipartidista israelí. Puso como ejemplo a los inmigrantes de Estados Unidos, acostumbrados a un escenario político dominado por dos partidos.
Pese a esa falta de familiaridad con la política israelí, dijo observar interés entre esos votantes. Señaló que muchos recién llegados proceden de entornos religiosos o tradicionales y mantienen una identificación fuerte con el sionismo. Para Tal, ese sector constituye un público al que resulta importante dirigirse durante la campaña electoral.










