En el primer aniversario de la cumbre de paz de Sharm el-Sheikh, Estados Unidos defendió el avance de su plan para Gaza. El Departamento de Estado sostuvo este martes que existen “progresos reales” hacia la desmilitarización del territorio, aunque reconoció que su reconstrucción llevará años y que cumplir los compromisos será difícil. La cumbre de octubre de 2025 había marcado el inicio del acuerdo de alto el fuego y liberación de rehenes.
Washington presentó como resultados del acuerdo promovido por el presidente Donald Trump el mantenimiento de la tregua, el regreso de los rehenes israelíes, tanto los que sobrevivieron como los muertos, y la creación de una Junta de Paz. También destacó una administración palestina de carácter tecnocrático para gobernar Gaza y un plan de recuperación cuyos costos, afirmó, ya han sido calculados en su totalidad.
El Departamento de Estado aseguró además que el robo de ayuda humanitaria atribuido a Hamás ha disminuido. Su objetivo declarado es que los palestinos puedan vivir sin el gobierno de esa organización y que Israel disponga de garantías de seguridad duraderas. Sin embargo, la propia administración estadounidense advirtió que la ejecución del proyecto de reconstrucción será compleja.
La conmemoración incluyó un recuerdo del regreso de los últimos 20 rehenes israelíes que permanecían con vida en Gaza. Jared Kushner, principal enviado estadounidense en las negociaciones, recordó en X que los cautivos volvieron con sus familias hace un año, después de dos años de cautiverio. Describió el momento en que presenció su regreso como uno de los más especiales de su vida.
Kushner atribuyó el acuerdo de octubre de 2025 al trabajo de Trump y de otros participantes en las gestiones diplomáticas. Entre ellos mencionó al vicepresidente estadounidense JD Vance, al secretario de Estado Marco Rubio y al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, además de altos representantes de Israel, Qatar, Egipto y Turquía.

La Cruz Roja también recordó aquella operación. Julien Lerisson, jefe de la delegación del Comité Internacional de la Cruz Roja en Israel, relató que presenciar los encuentros entre los liberados y sus familiares dejó una impresión permanente en él. Durante el cautiverio, su organización había reclamado en repetidas ocasiones la liberación incondicional de todos los rehenes.
Lerisson insistió en que el regreso de los cautivos requirió un acuerdo entre las partes y la intervención de los mediadores. Para el responsable humanitario, esa experiencia demostró que las decisiones políticas y la negociación pueden salvar vidas. “No hay sustituto para la voluntad política de proteger la vida humana”, afirmó.

El aniversario coincidió, no obstante, con nuevos enfrentamientos en la Franja. El Ministerio de Salud de Gaza, bajo control de Hamás, contabilizó 1.488 muertos y 5.281 heridos por ataques y disparos israelíes desde la entrada en vigor de la tregua, el 11 de octubre de 2025. Su balance no separa a civiles de combatientes. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no habían divulgado un recuento completo de los ataques efectuados ni de los miembros de grupos armados muertos durante ese período.
Las FDI comunicaron este martes la muerte de cinco integrantes de organizaciones armadas en dos operaciones recientes en el sur de Gaza. De acuerdo con el ejército, tres pertenecían a la Yihad Islámica Palestina y murieron el domingo en Jan Yunis cuando se reunían para preparar ataques contra soldados israelíes.
El ejército identificó a los tres como Muhammad Abu Hajjaj, vinculado a tareas de ingeniería, Yousef Abu Razak, subcomandante de un escuadrón, y Abdelhamid Jadallah, relacionado con el uso de cohetes. En otro ataque, realizado el lunes, murieron Salah a-Din Iyad Abd al-Hamid e Izz a-Din Iyad Diab Barhoum. Israel los señaló como integrantes de la fuerza de élite Nukhba de la brigada de Rafah de Hamás.
Israel sostiene que esos cinco hombres preparaban acciones contra militares y civiles y trataban de restablecer la capacidad operativa de sus organizaciones. Las FDI consideran esos preparativos una violación sistemática del alto el fuego. El ejército justifica las operaciones ejecutadas durante la tregua por las amenazas que, a su juicio, representan los miembros armados para sus tropas desplegadas en Gaza.
En este punto persisten las diferencias entre Washington y Jerusalén. Estados Unidos ha solicitado que la respuesta militar israelí se limite a amenazas inminentes para facilitar el avance de su propuesta de desarme de Hamás. Las autoridades israelíes se han resistido en gran medida a esa restricción.
El Ministerio de Salud de Gaza calcula que 74.377 personas han muerto en el territorio desde el comienzo de la guerra. El ejército israelí considera que esa cifra global es aproximadamente correcta, aunque sus responsables estiman que murieron entre dos y tres civiles por cada integrante de una organización armada abatido. Las FDI afirman haber matado a más de 24.000 combatientes en Gaza durante la guerra y a otros 1.600 miembros de grupos armados dentro de Israel durante el ataque del 7 de octubre.
En otro episodio relacionado con la guerra, Hamás reconoció que Muhammad Maher Abu Jasser, el hombre que disparó contra el agente de la Policía Fronteriza israelí Barel Hadaria Shmueli en agosto de 2021, murió en los combates ocurridos en Gaza dos años atrás. El grupo difundió el lunes un video en su memoria en el que Abu Jasser reconocía su participación en el ataque y situó su muerte el 6 de diciembre de 2024.
La muerte de Shmueli ocurrió tras una manifestación en la frontera de Gaza, cerca del antiguo cruce de Karni. Decenas de participantes se aproximaron a la barrera y llegaron hasta una abertura del muro de hormigón utilizada por francotiradores israelíes. Abu Jasser introdujo una pistola por ese hueco y efectuó tres disparos. Uno alcanzó a Shmueli en la cabeza. El agente murió días después a consecuencia de la herida.
En enero de 2025, medios palestinos habían comunicado el hallazgo del cuerpo de Abu Jasser después de los combates entre Hamás y las fuerzas israelíes en Jabaliya, en el norte de Gaza. Ni las FDI ni el servicio de seguridad Shin Bet habían formulado comentarios sobre el video difundido por Hamás.










