El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, reclamó al Tribunal Superior de Justicia que autorice el acceso de “pequeños grupos” al Monte del Templo y la oración en el Muro Occidental pese a las restricciones impuestas en tiempos de guerra a las concentraciones públicas.
La declaración fue difundida pocas horas después de que dirigentes religiosos judíos presentaran una petición ante el mismo tribunal para flexibilizar los límites de asistencia, mientras ambos lugares sagrados de Jerusalén siguen cerrados para la gran mayoría de los fieles.
En medio de la amenaza de misiles iraníes, el Comando del Frente Interno de las FDI mantiene restringidas las reuniones públicas al aire libre a un máximo de 50 personas.
La nueva petición se presentó como respuesta a una orden provisional emitida por el Tribunal Superior la noche anterior, que obligó a la policía a permitir protestas antigubernamentales con topes de hasta 600 personas en la Plaza Habima de Tel Aviv y de 150 personas en Haifa, Jerusalén y Kfar Saba.
La decisión, válida solo para las protestas de anoche, provocó la reacción de dirigentes haredíes y diputados de la coalición, que acusaron al tribunal de aplicar un doble rasero mientras los sitios sagrados de Jerusalén continúan cerrados a la mayoría de los fieles durante la semana de Pascua.
Ben Gvir calificó la resolución de “problemática e incorrecta” y sostuvo que no puede haber “una ley para la Plaza y otra para el Monte”, en alusión a la Plaza Habima y al Monte del Templo. Con ese argumento, exigió a los jueces que permitan el ingreso de “pequeños grupos” tanto al Monte del Templo como al Muro Occidental.
A diferencia de Ben Gvir y otros miembros de la coalición, críticos del gobierno acusan a la policía, y no al sistema judicial, de aplicar la ley de manera selectiva. Según esa postura, los agentes disuelven de forma habitual las manifestaciones, pero evitan hacerlo cuando se trata de concentraciones no políticas.
La noche pasada, la policía dispersó por la fuerza una protesta antigubernamental en Tel Aviv poco después de que superara las 600 personas y detuvo a 17 manifestantes.