El líder de Yashar, Gadi Eisenkot, y el dirigente de Azul y Blanco, Benny Gantz, expresaron su apoyo a la alianza entre Naftali Bennett y Yair Lapid, en un movimiento que la oposición presenta como parte de los preparativos para las próximas elecciones y de un intento por desalojar al actual Gobierno.
Eisenkot, considerado uno de los principales aspirantes de cara a los próximos comicios, situó el entendimiento entre Bennett y Lapid dentro de una estrategia más amplia del bloque opositor. “El objetivo de ganar las cruciales elecciones que tenemos por delante es un objetivo común”, escribió, al tiempo que definió a ambos líderes como “socios”.
En ese mensaje, el jefe de Yashar también aseguró que continuará actuando “de forma responsable y sensata” con el fin de alcanzar “la victoria y el cambio que necesita el Estado de Israel”.
Gantz, por su parte, recibió favorablemente la iniciativa, aunque sostuvo que el país necesita una fórmula política más extensa que una sola alianza entre dirigentes. Según afirmó, “la verdadera conexión” que Israel requiere es “entre todos los sectores de la población, sin boicots y sin odio”.
El líder de Azul y Blanco insistió en que únicamente un “gobierno de unidad sionista amplio” que deje fuera a los extremistas puede encauzar al país. En ocasiones anteriores ya había intentado promover una coalición de base amplia y, a diferencia de otros partidos opositores, mantiene su disposición a sentarse a negociar con el primer ministro Benjamin Netanyahu.