El general de división Roman Gofman, quien está previsto como próximo jefe del Mossad, presentó el viernes una enérgica respuesta ante la Corte Suprema contra la actualización confidencial presentada por la fiscal general Gali Baharav-Miara.
Gofman sostuvo en su respuesta que la conducta de la fiscal general al intentar sembrar dudas sobre su integridad es “muy grave” y que actuó de mala fe contra un oficial con rango de general de división.
Según Gofman, las afirmaciones de Baharav-Miara sobre las reuniones de transición que mantuvo en el Mossad carecen de relevancia para las peticiones y no implican ninguna falta moral.
También aclaró que inició el proceso de transición inmediatamente después de que el primer ministro firmara su nombramiento, con el objetivo de prepararse para asumir el cargo el 2 de junio, y explicó que las conversaciones relacionadas con los empleados de la organización forman parte integral de ese proceso.
En su respuesta, Gofman detalló que, cuando surgió el tema de la continuidad del general de brigada G. en el Mossad, dejó claro que solo podría tomar decisiones al respecto después de asumir oficialmente el cargo. Además, recalcó que dio instrucciones a los implicados para que no se comunicaran con el general de brigada G. sobre asuntos vinculados con su futuro profesional hasta que se emitiera un fallo sobre las peticiones, con el propósito de preservar la integridad del proceso legal y evitar “contaminarlo”.
También acusó a la fiscal general de omitir hechos relevantes en su notificación al tribunal y sostuvo que sus declaraciones sobre la conversación entre él y el asesor jurídico del Mossad “no son ciertas”. Según Gofman, Baharav-Miara recibió información sobre su solicitud de suspender el tratamiento del caso del general de brigada G., pero decidió no mencionarlo en la información que calificó como “confidencial y delicada”.
Para concluir su declaración, Gofman pidió al tribunal que rechazara las peticiones en su contra lo antes posible, antes de asumir el cargo dentro de aproximadamente dos semanas.
Asimismo, expresó su pesar por la conducta de la Fiscalía General en el caso y sostuvo que la rapidez con la que la información confidencial llegó a los medios de comunicación despierta preocupación ante la posibilidad de un intento de influir en el contenido de la declaración jurada del general de brigada G.