De camino a Estados Unidos, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó este martes que presentará al presidente Donald Trump “nuestros principios” sobre las negociaciones con Irán, en una visita centrada en el rumbo de los contactos entre Washington y Teherán y en otros asuntos regionales, incluida la guerra en Gaza.
Antes de abordar el avión oficial Wing of Zion para volar a Washington, Netanyahu dijo a los periodistas que “presentará al presidente nuestro enfoque en torno a nuestros principios sobre las negociaciones” y sostuvo que esos principios resultan importantes para Israel y para todos los países del mundo “que desean la paz y la seguridad”. Añadió que ambos líderes tratarán “una serie de temas”, entre ellos Gaza, y describió sus encuentros repetidos con Trump como prueba de la “cercanía única” entre Israel y Estados Unidos, y entre él y Trump personalmente.
La reunión llega después de que Estados Unidos e Irán retomaran conversaciones indirectas en Omán, un canal de mediación que volvió a activarse para explorar un marco de entendimiento y evitar una nueva escalada. Este martes, Ali Larijani, asesor del líder supremo iraní, mantuvo contactos en Mascate, en un momento en que las partes preparan otra ronda cuyo lugar y fecha aún no aparecen fijados públicamente.
El perímetro de esa negociación concentra el principal punto de fricción. Washington busca ampliar el expediente más allá de la cuestión nuclear para incluir el programa de misiles balísticos iraní y el apoyo de Teherán a aliados armados en la región, mientras Irán insiste en que su arsenal de misiles no entra en la mesa y reclama el levantamiento total de sanciones financieras como condición para cualquier acuerdo.
En paralelo, la administración estadounidense ha planteado exigencias sobre el material enriquecido a niveles elevados, incluido el uranio enriquecido hasta el 60%, y funcionarios iraníes han ligado eventuales medidas técnicas —como la dilución de ese stock— a una contrapartida en sanciones; el vicepresidente JD Vance atribuyó a Trump la decisión final sobre las líneas rojas de la negociación.
En el lado israelí, la oficina de Netanyahu ha reiterado que cualquier negociación debe incluir limitaciones a los misiles balísticos y el fin del apoyo al “eje iraní”, una referencia a organizaciones y milicias aliadas de Teherán, entre ellas Hamás y Hizbulá. Netanyahu busca influir en el contenido de un eventual entendimiento para evitar un acuerdo acotado al expediente nuclear, una posibilidad que en Israel se percibe como insuficiente para su seguridad estratégica.
El trasfondo inmediato incluye la secuencia de presión militar y diplomática del último año. Trump abandonó en su primer mandato el pacto nuclear de 2015 y, ya de regreso en la Casa Blanca, respaldó junto a Israel una campaña de ataques de 12 días contra objetivos militares y nucleares iraníes, un episodio que empujó a Teherán a declarar la suspensión de parte de su actividad de enriquecimiento tras los daños sufridos, aunque persisten incertidumbres sobre el estado real de instalaciones clave.
Gaza figura también en la agenda. La tregua impulsada por Estados Unidos que entró en vigor en octubre ha convivido con episodios de violencia y con fricciones sobre la retirada israelí, el control de corredores y el futuro de la administración del enclave. Este martes, ataques y disparos israelíes mataron a cinco palestinos, de acuerdo con autoridades sanitarias locales, mientras Israel ha reabierto con límites el paso de Rafah hacia Egipto para un flujo reducido de personas, una pieza logística relevante en el esquema más amplio de la posguerra.
La Casa Blanca ha previsto la reunión de Trump y Netanyahu para el miércoles, en el séptimo encuentro entre ambos desde el retorno de Trump al poder en enero del año pasado, con el expediente iraní como eje y con Gaza como segundo frente de discusión, en una semana marcada por decisiones operativas y diplomáticas que pueden definir el alcance de cualquier entendimiento con Teherán.
