El primer ministro israelí reúne de emergencia a la cúpula de seguridad y a los líderes de su coalición. Jerusalén considera que el borrador que baraja la administración Trump es altamente perjudicial, al aplazar el dossier nuclear y omitir por completo el programa de misiles balísticos de Teherán.
Las claves de la crisis en Jerusalén
- Convocatoria de emergencia: Benjamin Netanyahu citó para esta noche a los jefes de los partidos de su gobierno y a los altos mandos de seguridad para evaluar los términos de la tregua definitiva que se gesta en Washington.
- La postura de Israel: Fuentes gubernamentales califican el acuerdo provisional de «muy desfavorable» y advierten que plantea un escenario de extrema gravedad para la seguridad del Estado judío.
- La cláusula de la discordia: El borrador contempla que Irán reabra el estrecho de Ormuz y reciba un alivio económico inmediato, mientras que la entrega de sus reservas de uranio enriquecido se pospone para fases posteriores.
- Fricciones en la Casa Blanca: Los servicios de inteligencia de Israel apuntan al enviado Steve Witkoff como el principal promotor del pacto, acusándolo de buscar un entendimiento con Teherán «a casi cualquier precio».
La diplomacia multilateral de Donald Trump para poner fin a la guerra de Medio Oriente ha encendido todas las alarmas en el gabinete israelí. El primer ministro, Benjamin Netanyahu, ha convocado de urgencia para la noche de este sábado a los líderes de su coalición política y a los jefes de las agencias de seguridad del país. El objetivo del cónclave es analizar un borrador preliminar entre Estados Unidos e Irán cuyos términos han sido tildados por fuentes de la televisión israelí Channel 12 como «muy malos» y «perjudiciales» para los intereses estratégicos de Israel.
La profunda preocupación en Jerusalén radica en que, de confirmarse el contenido del memorando, el pacto entraría en abierta contradicción con las líneas rojas que tanto Netanyahu como el propio Trump habían defendido públicamente en las últimas semanas.
«EE. UU. paga en efectivo e Irán a crédito»
De acuerdo con las filtraciones obtenidas por la televisión israelí, las condiciones del pacto provisional establecen una asimetría que favorece tácticamente a la República Islámica en el corto plazo.
El marco del entendimiento prevé la reapertura gradual del estrecho de Ormuz por parte de las fuerzas navales iraníes y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre sus puertos, lo que vendrá acompañado de la liberación inmediata de los fondos soberanos de Irán que permanecían congelados en el extranjero.
A cambio de estos beneficios económicos directos, Teherán solo asume compromisos diferidos:
- El programa nuclear ilegal: Las discusiones sobre el desmantelamiento de la infraestructura atómica y la retirada de las reservas de uranio enriquecido al 60% quedan totalmente excluidas del texto inicial y se posponen para una fase de negociación posterior, estimada en un periodo de entre 30 y 60 días.
- Los misiles balísticos: El arsenal estratégico de proyectiles de largo alcance de Irán ni siquiera ha sido incluido en la mesa de negociaciones actual.
«Estados Unidos está pagando en efectivo, mientras que Irán pagará a crédito, si es que paga». — Resumen del informe de inteligencia difundido por los medios israelíes.
División interna y guerra de narrativas entre aliados
La gestión de este acuerdo ha provocado un cruce de versiones entre las capitales aliadas. Informes publicados este sábado por The New York Times señalaban que el gobierno de Israel ha quedado «prácticamente excluido del proceso de negociación» telefónica que Trump ha mantenido con otros nueve mandatarios árabes de la región.
Aunque fuentes oficiales en Jerusalén insisten públicamente en que existe una «estrecha coordinación» y que no hay fisuras entre Trump y Netanyahu, los reportes procedentes de Washington revelan una fuerte fricción interna en el equipo del presidente estadounidense. Las miradas de los analistas militares israelíes se centran en el enviado especial Steve Witkoff, a quien señalan como la figura clave que está ejerciendo una enorme presión sobre el mandatario norteamericano para evitar, a toda costa, una reanudación de la campaña aérea iniciada el pasado 28 de febrero.
Por su parte, el presidente Donald Trump declaró a Axios que los liderazgos están divididos respecto a los pasos a seguir. Si bien reconoció que en su entorno algunos prefieren cerrar el pacto y otros retomar las operaciones bélicas, minimizó la supuesta preocupación de Netanyahu. Sin embargo, corresponsales sobre el terreno afirman que el primer ministro israelí está sumamente inquieto y ha instado activamente a la Casa Blanca a ordenar una nueva ronda de ataques contra las posiciones de la Guardia Revolucionaria antes de que expire formalmente el alto el fuego.