Israel aceptó una tregua temporal de 10 días con el Líbano que entrará en vigor esta noche a medianoche, anunció el primer ministro Benjamin Netanyahu, quien calificó el momento como una oportunidad “histórica” para alcanzar un acuerdo de paz definitivo con ese país.
En una declaración en video pregrabada, Netanyahu reveló que el presidente Donald Trump tiene previsto invitar a él y al presidente libanés, Joseph Aoun, a la Casa Blanca para impulsar las negociaciones, las primeras conversaciones directas entre ambos países “en más de 40 años”, según señaló.
El primer ministro atribuyó esta apertura a un cambio en el balance de poder regional tras una serie de operaciones militares israelíes: el ataque con bíperes de 2024 contra cientos de operativos de Hezbolá, el debilitamiento del arsenal de cohetes y misiles del grupo y la muerte de su líder, Hassan Nasrallah.
Israel rechazó las condiciones que Hezbolá impuso para la tregua —el repliegue israelí hasta la frontera internacional y un esquema de “calma por calma”—, pero el grupo aceptó el alto al fuego de todos modos, precisó Netanyahu. Las exigencias israelíes permanecen invariables: el desarme de Hezbolá y “una paz sostenible: paz mediante la fuerza”.
Las fuerzas israelíes no se retirarán del territorio libanés. Netanyahu confirmó que permanecerán en una “zona de seguridad ampliada de 10 kilómetros de ancho, mucho más fuerte, más poderosa, más continua y más sólida que lo que teníamos antes”, con el objetivo de bloquear infiltraciones y neutralizar el fuego antitanque contra comunidades del norte israelí.
El primer ministro reconoció que la organización terrorista conserva capacidad ofensiva. “Todavía quedan cohetes que les quedan. También tendremos que abordar eso como parte del avance hacia un acuerdo de seguridad y un acuerdo de paz duradero”, afirmó.
Netanyahu también informó que, tras dos días de conversaciones con Trump, el mandatario estadounidense está “firmemente decidido” a mantener el bloqueo naval contra Irán y a desmantelar sus capacidades nucleares. Acciones conjuntas en ese frente, dijo, podrían “eliminar esta amenaza de una vez por todas” y “cambiar fundamentalmente nuestra situación de seguridad y diplomática en los años venideros”.