Amir Ohana, presidente de la Knéset, solicitó este domingo al presidente de Israel, Isaac Herzog, que conceda un indulto a Benjamin Netanyahu. Lo hizo mediante una carta enviada después de asistir a una audiencia del juicio contra el primer ministro, en la que declaró el exfiscal general Avichai Mandelblit.
Ohana sostuvo que el testimonio ofreció motivos suficientes para resolver la petición de indulto que Herzog recibió hace aproximadamente siete meses. A su juicio, las declaraciones de Mandelblit plantearon dudas sobre la preparación de la acusación y sobre la legalidad de determinadas actuaciones de los investigadores.
En su carta, Ohana afirmó que Mandelblit desconocía o no había autorizado acciones de investigación en las que, de acuerdo con su interpretación, se apoyan los cargos que todavía pesan sobre Netanyahu. Relacionó esa cuestión con las dos ocasiones en que el tribunal sugirió a la Fiscalía retirar el cargo de soborno.
También atribuyó al exfiscal general dos afirmaciones sobre la acusación modificada: que no había examinado las alegaciones referidas a 315 episodios de cobertura mediática favorable y que no recordaba si había firmado personalmente ese documento. Ohana presentó ambos extremos como razones adicionales para que Herzog actuara.
El presidente de la Knéset insistió en que las cuestiones surgidas durante la audiencia no debían limitarse a suscitar atención mediática. Consideró que las presuntas omisiones, irregularidades e infracciones que identificó en el testimonio exigían una consecuencia concreta: la resolución favorable de la solicitud de indulto.
La carta incluyó críticas al Departamento de Indultos y a la Fiscalía general por su intervención en el procedimiento. Ohana cuestionó tanto la postura del primero como la respuesta de la segunda a la recomendación de indulto presentada por el ministro de Patrimonio, Amichai Eliyahu. También mencionó las comunicaciones dirigidas a los medios durante los últimos meses.
A partir de esas actuaciones, Ohana acusó al aparato jurídico de perseguir el fin de la carrera política de Netanyahu. Sostuvo que sus responsables solo estarían dispuestos a aceptar una solución negociada que tuviera ese desenlace. Se trata de una valoración expresada por Ohana, no de una conclusión establecida por el tribunal.
Para defender su petición, Ohana aludió a su experiencia como pasante en la Fiscalía del Estado y posteriormente como abogado. Explicó que había conocido numerosos procedimientos penales y que esa trayectoria, junto con su experiencia pública, reforzaba su convicción de que correspondía conceder el indulto.
Ohana criticó además la duración de los procesos judiciales. Señaló que la prolongación de las causas afecta tanto a dirigentes y otras personalidades públicas como a ciudadanos sin cargos políticos, y citó el proceso contra Netanyahu como ejemplo de ese problema.
Al cerrar su comunicación, el presidente de la Knéset recordó el tiempo transcurrido desde la presentación de la solicitud ante Herzog. Reiteró que, a su entender, lo expuesto en la audiencia bastaba para tomar una decisión sin prolongar la espera.










