El Likud ha comenzado a examinar individualmente a los diputados de “¡Yashar!”, “Juntos” e “Israel Beitenu” ante la posibilidad de que el bloque obtenga entre 55 y 56 escaños en las próximas elecciones. La operación, que se desarrolla desde hace varios días de manera reservada, busca establecer qué margen tendría el partido de Benjamín Netanyahu para impedir la formación de un gobierno alternativo si su bloque no alcanza los 61 escaños necesarios para una mayoría.
El análisis interno distingue entre parlamentarios que, por sus posiciones ideológicas, descartarían cualquier acuerdo con la Lista Árabe Conjunta o con Ra’am, otros cuya postura no está definida y aquellos que podrían aceptar una fórmula de gobierno con participación o respaldo de esas fuerzas. Personas familiarizadas con la iniciativa describen una revisión de las posiciones de cada diputado, no solo de las posturas generales de sus partidos.
Esta iniciativa surgió después de que la Lista Árabe Conjunta manifestara su disposición a ofrecer una red de seguridad parlamentaria a cualquier gobierno que sustituya al de Netanyahu. El Likud considera que esa declaración modifica las opciones para conformar una mayoría y ha decidido prepararse antes de los comicios.
Entre las posibilidades que estudia el partido figura localizar a diputados de las tres formaciones que, por sus criterios políticos y de seguridad, no quieran facilitar un ejecutivo de izquierda respaldado por partidos árabes. Si la derecha queda por debajo de los 61 escaños, el Likud pretende evaluar cuáles de ellos podrían prestar apoyo externo a su bloque o abstenerse en una moción de censura para impedir que prospere un gobierno de ese tipo.
La dirección del Likud también busca mantener cohesionados a los 55 parlamentarios de su bloque en ese escenario. Su preocupación es evitar que la presión política provoque deserciones y permita configurar una mayoría distinta, para lo cual considera necesario conocer con anticipación la disposición de los posibles interlocutores.









