La propuesta de Yair Golan de “eliminar la religión de la esfera pública” abrió una controversia que enfrentó al presidente del Partido Demócrata con Aryeh Deri, dirigente de Shas. Golan pronunció esas palabras ante sus partidarios en el extranjero, en unas declaraciones difundidas por Channel 14. Tras las críticas, sostuvo que se refería a acabar con la coerción religiosa y no a apartar la fe y la tradición de la vida pública.
Golan había defendido una separación clara entre religión y Estado y había situado la eliminación de la religión de la esfera pública como punto de partida. Entre los cambios que consideró prioritarios mencionó la posibilidad de celebrar matrimonios civiles en Israel y la existencia de transporte público durante el Shabat.
Después de la polémica, precisó su posición mediante una declaración escrita: “Eliminar la religión de la esfera pública = eliminar la coerción religiosa”. Aseguró que su intención no era combatir las creencias religiosas, sino impedir que unas comunidades impusieran su modo de vida a otras.
Su programa también incluye permitir la apertura de negocios en Shabat y habilitar el transporte público ese día en las zonas que así lo deseen. Respecto de las prácticas religiosas, Golan quiere que las distintas corrientes del judaísmo puedan rezar en el Muro Occidental conforme a sus propias preferencias.
Otra de sus propuestas consiste en poner fin a la segregación por sexo en los espacios públicos. En particular, sostuvo que ni las aceras ni los autobuses deben estar divididos entre hombres y mujeres. Defendió además el derecho de cada comunidad a determinar libremente su forma de vida, sin imposiciones de las demás.
Golan se definió como judío, sionista y secular, expresó respeto por la fe y la tradición y reiteró su oposición a la coerción. Afirmó que en Israel deben ser libres tanto quienes practican una religión como quienes llevan una vida secular.
Deri no aceptó la aclaración. El presidente de Shas acusó a Golan de expresar abiertamente lo que, en su opinión, pretende hacer un gobierno de izquierda: “borrar la identidad judía del Estado de Israel”. Advirtió de un “peligro real” y presentó la elección como una disyuntiva entre “Shas y un Estado judío” o “la izquierda y un Estado como todas las demás naciones”.










