Avigdor Liberman aseguró que no integrará ningún gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu, pero dejó abierta la posibilidad de sumarse a una coalición con un Likud “post-Netanyahu” si ese partido adopta una serie de reformas que hoy considera improbables.
“No me sentaré con Netanyahu” porque tiene “responsabilidad personal” por lo ocurrido el 7 de octubre y “intenta culpar a otros”, dijo el líder de Yisrael Beytenu ante periodistas en una rueda de prensa en Tel Aviv.
El exaliado del primer ministro fue más allá y sostuvo que Netanyahu “no es digno de formar parte de ningún gobierno” y “no puede ser socio en una futura coalición, y punto”.
Liberman condicionó cualquier cooperación con el Likud a la aceptación de varios ejes centrales de su programa político. Entre ellos mencionó la limitación de mandatos para el primer ministro, la prohibición de aspirar al cargo mientras se esté bajo acusación, la creación de una comisión estatal de investigación y la puesta en marcha de transporte público en Shabat.
En los últimos meses, Liberman y su entorno han tratado de presentar a Yisrael Beytenu como el heredero del viejo Likud previo a la era Netanyahu.
Durante su comparecencia, también criticó la personalización de la política israelí y afirmó que el debate público gira demasiado en torno a los dirigentes y no a los temas de fondo. A la vez, sostuvo que Israel no puede continuar encadenando una confrontación tras otra con sus enemigos y afirmó que tanto un cambio de régimen en Irán como la destrucción de Hezbolá en el Líbano son objetivos posibles.
Consultado por versiones sobre una eventual fusión con Yashar, el partido de Gadi Eisenkot, Liberman respondió que la meta principal en las próximas elecciones es reemplazar al gobierno de Netanyahu. Por eso, dijo, “cualquier movimiento que aporte un valor añadido de dos o tres escaños es necesario. Pero debe haber valor añadido. Si una medida no contribuye a sumar escaños, entonces, en mi opinión, es una pérdida de tiempo”.
Una alianza entre Yashar y Yisrael Beytenu, que hoy tiene seis escaños en la Knéset, pero aparece de forma constante en las encuestas con alrededor de 10, podría alcanzar un total de 25 escaños. Ese resultado la colocaría al nivel de la lista “Juntos” y podría restar apoyos al bloque de la coalición.