Los ataques ejecutados en las últimas 24 horas contra Irán alcanzaron instalaciones militares, comandancias de la Guardia Revolucionaria e infraestructuras terroristas, e incluyeron un ataque preciso contra el aparato económico que financia actividades terroristas, según estimaciones del ejército israelí. La ofensiva también impactó centros de financiamiento, infraestructuras de producción de medios de combate y misiles, y rutas de transferencia de dinero hacia ramas regionales, entre ellas Irak y Líbano.
De acuerdo con esa evaluación, los daños provocados al régimen iraní ya suponen costos de reparación de millones de dólares. El presupuesto de defensa de Irán ronda los $15.850 millones, equivalente a cerca del 27 % del presupuesto total de la República Islámica.
Las mismas fuentes sostienen que Irán transfiere a Hezbolá alrededor de $1.000 millones al año, aunque solo en 2025 esa cifra se duplicó hasta los $2.000 millones. El régimen también envía cientos de millones de dólares anuales a Hamás y a otros grupos terroristas en la Franja de Gaza y en Judea y Samaria, además de remitir al régimen de los hutíes cientos de millones de dólares en efectivo, medios de combate y mercancías.
En ese marco, fue eliminado un alto cargo del sector petrolero vinculado al financiamiento de actividades terroristas, incluida la asistencia a los hutíes y a Hezbolá. Fuentes de seguridad indicaron que, tras los ataques, altos funcionarios iraníes operan bajo condiciones operativas muy limitadas.
En el frente libanés, cuatro divisiones del ejército israelí siguen desplegadas en el sur del Líbano con prioridad en ataques contra infraestructuras terroristas y sistemas de misiles antitanque. En las últimas 24 horas fueron eliminados más de 40 terroristas y, desde el inicio de los combates, la cifra acumulada ronda los 1.000. También fueron atacadas decenas de comandancias y puestos de lanzamiento, mientras las tropas localizaron numerosas armas.
El ejército israelí afirmó que sus fuerzas destruyen infraestructuras terroristas en pueblos del sur libanés para impedir el regreso de las organizaciones a la zona y que, en algunos lugares, la demolición es total. Añadió que en ciertos sectores las tropas ya avanzaron más allá de la línea de puestos avanzados y que la próxima semana estará dedicada a la estabilización y a profundizar la línea de defensa.
Fuentes de seguridad señalaron además que el enemigo sigue intentando coordinar oleadas de disparos, como ocurrió la noche de la festividad, aunque esa posibilidad ya había sido contemplada antes de esa fecha. El ritmo diario de lanzamientos se mantiene por encima de los diez, con intentos de concentrar el esfuerzo y elevar el volumen de fuego.