Ali Yusuf Harshi, secretario personal y sobrino del líder de Hezbolá, Naim Qassem, murió el miércoles por la tarde en un ataque aéreo israelí en el barrio Tallet Khayat de Beirut, según informaron el jueves las Fuerzas de Defensa de Israel. El bombardeo, ejecutado fuera del bastión de la organización en Dahiyeh, provocó el colapso parcial de un edificio de varios pisos.
“Harshi era un estrecho colaborador y asesor personal del secretario general de Hezbolá, Naim Qassem, y desempeñaba un papel central en la gestión de su oficina y su seguridad”, sostuvo el ejército israelí en un comunicado.
La muerte de Harshi se produjo horas después de la mayor oleada de ataques de la Fuerza Aérea israelí contra Hezbolá desde el inicio de la guerra actual. Israel lanzó esos bombardeos tras anunciar que seguiría combatiendo a la organización terrorista respaldada por Irán en el Líbano pese al nuevo alto el fuego con Teherán, que había entrado en vigor ese mismo día. Irán y el mediador Pakistán afirmaron que la tregua también alcanzaba al frente libanés, pero tanto Estados Unidos como Israel lo negaron.

Según las FDI, entre los blancos atacados el miércoles había centros de mando e infraestructura militar de Hezbolá, incluidos cuarteles de inteligencia, oficinas utilizadas para planificar ataques contra tropas israelíes y civiles, posiciones de las unidades de cohetes y navales, así como activos de la Fuerza de Élite Radwan y de la unidad aérea del grupo. El ministerio de Salud libanés elevó a más de 200 los muertos por esos bombardeos, sin distinguir entre combatientes y civiles. Israel aseguró que el objetivo eran “cientos” de operativos de Hezbolá.
El primer ministro Benjamin Netanyahu celebró la muerte de Harshi en un mensaje publicado en X. “Nuestro mensaje es claro: quien actúe contra civiles israelíes será objetivo. Continuaremos atacando a Hezbolá donde sea necesario, hasta que restablezcamos la seguridad completa para los residentes del norte”, escribió en hebreo.

Durante la noche, el ejército israelí también atacó dos cruces “centrales” del río Litani que, según dijo, eran utilizados por Hezbolá para trasladar “miles de armas, cohetes y lanzadores” hacia el sur del Líbano. Además, reportó ataques contra unos 10 depósitos de armas, lanzadores de cohetes y cuarteles generales de la organización en esa zona.
En paralelo, las FDI informaron que tropas desplegadas en el sur del Líbano mataron a un operativo de Hezbolá y capturaron un arsenal hallado en un pozo de túnel. De acuerdo con el ejército, soldados de la Brigada Acorazada 401 localizaron una abertura que conducía a una instalación subterránea de la organización y abatieron en “combate cuerpo a cuerpo” a un hombre armado que salió de allí. En el interior encontraron artefactos explosivos, cohetes, RPG y granadas. También dijeron haber destruido otras posiciones de Hezbolá en la zona y que la Fuerza Aérea atacó un edificio donde el Regimiento de Artillería 215 había identificado a dos operativos.
Tras el anuncio del alto el fuego, Hezbolá mantuvo en gran medida contenido su fuego durante la mayor parte del miércoles, incluso mientras se desarrollaba la primera oleada de bombardeos israelíes. Pero poco después de las 5 p.m. lanzó un cohete hacia Galilea, lo que activó las sirenas en Shtula y Netua. El proyectil cayó en una zona abierta y no dejó heridos.

Durante la noche volvieron a sonar las alertas en Galilea y en las comunidades fronterizas de Manara y Margaliot. Hezbolá afirmó que esos ataques respondían a lo que describió como violaciones israelíes del alto el fuego. El jueves por la mañana las sirenas se activaron en Avivim y, horas después, la organización disparó cohetes contra la ciudad fronteriza de Kiryat Shmona. No hubo heridos ni daños en ninguno de esos incidentes, ya que los proyectiles fueron interceptados o cayeron en áreas abiertas, según las FDI.
El ejército israelí dijo además el jueves por la tarde que desde la mañana se habían lanzado desdel Líbano unos 30 cohetes hacia el norte de Israel, también sin causar víctimas ni daños.
Hezbolá reanudó sus ataques con cohetes y drones contra Israel el 2 de marzo, después de más de un año de contención tras el alto el fuego de noviembre de 2024 que había frenado en gran medida la ronda anterior de combates. Desde entonces, según las FDI, el grupo respaldado por Irán ha disparado cientos de cohetes por día. La mayoría de esos lanzamientos se ha dirigido contra fuerzas israelíes que operan en el sur del Líbano, mientras que solo unas pocas decenas de proyectiles han cruzado la frontera hacia territorio israelí.

Funcionarios israelíes han señalado que las FDI buscan establecer una “zona de seguridad” desmilitarizada en el sur del Líbano hasta el río Litani mientras, según sostienen, se elimina la amenaza de Hezbolá.
Desde el inicio de los combates el 2 de marzo, 12 soldados israelíes han muerto en enfrentamientos en el sur del Líbano. También murieron dos civiles por cohetes de Hezbolá y otro civil israelí fue muerto por error en el norte en un bombardeo de artillería israelí. Líbano asegura que más de 1.700 personas han muerto y casi 6.000 han resultado heridas en su territorio desde el comienzo de esta escalada.