Los líderes israelíes ordenaron a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) extender su ofensiva contra Irán hacia activos “económicos” del régimen, después de completar la primera lista de blancos militares definida al comienzo de la guerra.
La decisión marca una nueva fase en la campaña israelí, que hasta ahora incluyó cientos de oleadas de bombardeos en territorio iraní y el lanzamiento de más de 13.000 bombas sobre objetivos militares y del régimen.
El 28 de marzo, el portavoz de las FDI, el general de brigada Effie Defrin, dijo que “en unos días” el ejército terminaría de atacar todos los activos “críticos” vinculados a las industrias iraníes de producción militar, en particular los relacionados con el desarrollo de armas que amenazan a Israel.
Según el medio, las autoridades de defensa israelíes consideran que la capacidad de Irán para fabricar armamento quedó seriamente dañada, hasta el punto de que el país podría retroceder varios años en ese terreno.
Esas mismas fuentes sostienen además que los esfuerzos para “crear las condiciones” para el colapso del régimen iraní han dado resultados por encima de lo previsto.
Con ese diagnóstico, altos cargos israelíes instruyeron ahora al ejército para que incorpore a la campaña nuevos blancos destinados a golpear la base económica del régimen.
Entre esas acciones figura un ataque contra infraestructura gasística clave en el sur de Irán hace casi dos semanas. También se cuentan bombardeos lanzados el 27 de marzo contra dos de las mayores plantas siderúrgicas del país, según informó The Times of Israel.