La FDI informó el domingo por la noche que afronta un déficit de unos 12.000 soldados, entre ellos entre 6.000 y 7.500 efectivos de combate, mientras mantiene operaciones en varios frentes y advierte que la situación podría agravarse si se concreta la reducción prevista del servicio militar obligatorio a 30 meses.
Funcionarios militares señalaron que ese recorte abriría nuevas brechas de personal en unidades de combate, apoyo al combate y áreas técnicas. Según el ejército, la carga derivada de los combates en siete escenarios distintos obligó a los soldados de servicio regular a operar de manera continua durante todo el año, mientras que los reservistas fueron llamados a cumplir decenas de días adicionales por encima del calendario inicial.
Pese al desgaste, la FDI sostuvo que la motivación de los jóvenes israelíes para incorporarse a puestos de combate significativos sigue siendo elevada, tanto entre hombres como entre mujeres.
La Dirección de Personal lleva dos años y medio aplicando un plan estratégico para ampliar las vías de reclutamiento y aprovechar mejor los recursos disponibles. En ese marco, el ejército creó en los últimos dos años nueve compañías blindadas regulares, un batallón de ingeniería, un batallón del Comando del Frente Interno, una unidad de defensa antiaérea e inteligencia de combate y un nuevo batallón haredí, con el objetivo de reducir la presión sobre la reserva.
La FDI también puso en marcha una estructura de reserva de gran escala incorporada al plan operativo de 2026. Ese esquema incluye 25 batallones de las brigadas “David”, cuatro batallones de la brigada “Hashomer”, la 500.ª Brigada Blindada, la División 38 y otras 49 tripulaciones blindadas.
De acuerdo con el ejército, esas formaciones pudieron organizarse por el regreso de voluntarios, la reincorporación de personas que antes habían recibido exenciones por autoridad de mando y la reasignación de bolsas de personal que no se utilizaban.
Otro eje del refuerzo de tropas es la incorporación de mujeres a funciones de combate. En la última década, el número de reclutas mujeres de combate pasó de unos 500 por año a alrededor de 5.000 anuales, lo que elevó de forma significativa su peso dentro de la fuerza combatiente.
Para reducir la deserción, la FDI lanzó un proyecto nacional financiado con 70 millones de shekels, destinado a preparar a adolescentes antes del servicio militar y fortalecer su resiliencia antes del alistamiento. Según el ejército, los problemas de salud mental no clínicos explican cerca del 80% de los casos de deserción, y alrededor de un tercio se produce al comienzo mismo del servicio.
El programa tiene dos fases. La primera está dirigida a graduados de 11.º grado y busca desarrollar resiliencia y moldear actitudes hacia el servicio. La segunda se enfoca en estudiantes de 12.º grado próximos al alistamiento, con el objetivo de reducir brechas de preparación. Unos 450 estudiantes participaron en la fase piloto, mientras que una etapa ampliada de consolidación, prevista desde junio, incluirá a unos 8.000 candidatos.
Entre las reformas adicionales figura un mecanismo para que los reclutas reciban antes sus asignaciones finales dentro del proceso de alistamiento, a partir de los datos de reclutamiento y sin detener los procedimientos de selección. La FDI también mantiene programas para ayudar a los soldados a maximizar su potencial de servicio, ofrecer segundas oportunidades para la formación de oficiales y acompañar a poblaciones con riesgo de abandonar el ejército.
Además, el ejército impulsa planes para retener como personal de carrera a soldados que se esperaba que dejaran la institución. Otro programa, según se informó, elevó en un 22% entre 2023 y 2025 la aceptación de candidatos de la periferia geográfica y social de Israel en programas tecnológicos, mediante intervenciones que comienzan en la escuela secundaria.
El reclutamiento haredí ocupa un lugar central en los esfuerzos de la FDI, aunque los niveles actuales siguen por debajo de las necesidades operativas. Según datos militares, unas 80.000 personas figuran actualmente en procesos de evasión del reclutamiento. Funcionarios del ejército estiman que alrededor de la mitad son ciertamente haredíes y que otro cuarto pertenecería también a ese sector.
Como parte del intento de regular ese alistamiento, el jefe del Estado Mayor firmó una directiva específica que define las condiciones de servicio para los reclutas haredíes. En julio de 2025, ordenó enviar avisos de reclutamiento a todos los hombres haredíes elegibles y adaptar el proceso de alistamiento a las necesidades del sector.
El general de brigada Avinoam Amona fue nombrado asesor del jefe del Estado Mayor para asuntos haredíes. También se revisaron los procedimientos sobre avisos iniciales de reclutamiento, jornadas de reclutamiento, marcos de entrenamiento y adaptaciones por género.
La FDI reportó un aumento gradual en el alistamiento haredí. Unos 2.200 haredíes se incorporaron en el ciclo de reclutamiento de 2023, frente a 2.800 en 2024. En la primera mitad del ciclo de 2025 ya se habían alistado alrededor de 1.850 soldados de combate y personal de apoyo al combate, y el ejército prevé que el total supere los 3.000 al cierre del año.
Actualmente existen marcos de combate específicos para soldados haredíes en varias unidades de combate y en la Policía de Fronteras, además de un acceso ampliado a programas tecnológicos y oportunidades de formación de oficiales.