Un incidente de seguridad ocurrido al comienzo de la guerra, y que estuvo a punto de terminar en tragedia, llevó a las autoridades israelíes a endurecer de forma significativa las medidas de protección para ministros y altos cargos, según un reportaje publicado el domingo por i24NEWS.
De acuerdo con la información, uno de los ministros que se desplazó a la frontera norte quedó expuesto al peligro después de colocarse en una zona vulnerable poco antes de que Hezbolá abriera fuego contra el área. Una fuente de la Unidad Magen, encargada de la seguridad de los miembros del Gobierno, relató ese episodio en una conversación privada.
El caso fue catalogado como un “cuasi desastre” y derivó en una revisión de los protocolos aplicados a ministros que visitan zonas de guerra o áreas bajo amenaza.
El informe añade que el Shin Bet resolvió reforzar la seguridad de varios altos cargos, con especial atención a los integrantes del Gabinete de Seguridad.
Entre las medidas adoptadas figuran la asignación de vehículos blindados a los ministros considerados en situación de riesgo especialmente alto, así como el traslado de familiares de ministros de mayor rango a residencias seguras o su alojamiento temporal en hoteles protegidos.
También se decidió modificar horarios y rutas de desplazamiento para evitar patrones repetitivos.
Junto a la amenaza física, el Shin Bet endureció recientemente los procedimientos sobre el uso de teléfonos móviles. Según el reportaje, la principal preocupación es un posible intento de los servicios de inteligencia iraníes de ejecutar un ciberataque mediante software espía o técnicas avanzadas de phishing para obtener información sensible de responsables de la toma de decisiones.