Los obispos católicos griegos melquitas del Líbano expresaron su “profunda preocupación” por las informaciones sobre demoliciones de edificios civiles y religiosos en zonas del sur del país bajo control israelí y reclamaron protección para los bienes de la población y de las instituciones eclesiásticas.
En un pronunciamiento, el Consejo de Obispos Católicos Griegos Melquitas del Líbano pidió al Gobierno libanés y a Naciones Unidas que intervengan para resguardar propiedades civiles y religiosas, y señaló en particular el caso de Yaroun. Según las autoridades locales, tropas israelíes destruyeron allí a comienzos de este mes un convento melquita, en medio de otras demoliciones.
Los obispos calificaron la destrucción de inmuebles, después de la evacuación de los habitantes de la zona, como una “profunda herida en la conciencia nacional y humana”.
La declaración llegó tras denuncias de que el convento fue arrasado con excavadoras. El ejército israelí reconoció el sábado haber causado daños en una “estructura residencial” del convento católico durante operaciones dirigidas contra infraestructura de Hezbolá, pero rechazó haber “demolido” el lugar con excavadoras.
Adib Ajaka, dirigente de la comunidad cristiana de Yaroun, dijo a The Associated Press que las fotografías difundidas por Israel correspondían a otro edificio contiguo al convento, donde funcionaban una clínica y el arzobispado. Según su versión, el convento sí fue demolido con excavadoras. Ajaka mostró una imagen con escombros junto al edificio de la clínica y afirmó que se trataba de los restos del convento.
El ejército israelí no respondió de inmediato a preguntas sobre el convento.
Ajaka, un funcionario municipal de Yaroun y Gladys Sabbagh, superiora general de las Hermanas Basilianas Salvatorianas que utilizaban el convento, dijeron a The Associated Press que, según la información que recibieron, el edificio fue demolido con excavadoras mientras la población era evacuada. El funcionario municipal habló bajo condición de anonimato porque no está autorizado a dirigirse a los medios.
La organización benéfica católica francesa L’Oeuvre d’Orient condenó lo que definió como un “acto deliberado de destrucción de un lugar de culto y la destrucción sistemática de viviendas en el sur del Líbano con el objetivo de impedir el regreso de la población civil”.