Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada recientemente indica que apenas una cuarta parte de los estadounidenses considera que la guerra con Irán justificó sus costes, mientras una mayoría duda de que el actual alto el fuego produzca una estabilidad regional duradera.
El sondeo, realizado durante cinco días y concluido el lunes, muestra una caída en la aprobación del presidente Donald Trump. Su índice general de aprobación se situó en el 34 %, igualando la marca más baja registrada durante su segundo mandato, alcanzada anteriormente en abril.
La aprobación de Trump cayó al 34 % tras la guerra con Irán, mientras la encuesta muestra dudas mayoritarias sobre los costes del conflicto y la estabilidad del alto el fuego.
Según los datos, el 23 % de los estadounidenses considera que el país salió de las hostilidades en una posición estratégica más ventajosa frente a Irán. Entre los republicanos, esa opinión es compartida por el 50 %.
En cambio, el 35 % de los encuestados sostiene que la posición de Estados Unidos se deterioró, mientras que el resto considera que la situación se mantuvo igual o se declaró indeciso.
La desconfianza pública se produce después del acuerdo preliminar firmado la semana pasada por Trump y el presidente iraní, Masoud Pezeshkian.
La encuesta señala que solo el 24 % de los encuestados considera que la campaña militar contra Irán valió la pena en términos de gasto económico y vidas humanas. Un 50 % afirma que la guerra no estuvo justificada, mientras que el resto dice no estar seguro.
Dudas sobre el alto el fuego y sus efectos regionales
Además, el 63 % de los estadounidenses duda de que el acuerdo firmado recientemente conduzca a una estabilidad regional duradera. Esa opinión es compartida por aproximadamente la mitad de los republicanos y por el 80 % de los demócratas.
Por el contrario, solo el 18 % de la población prevé una paz sostenible. Esa cifra incluye al 10 % de los demócratas y al 34 % de los republicanos.
Trump obtuvo su segundo mandato en las elecciones presidenciales de 2024 con un programa centrado en reducir la inflación y evitar costosos compromisos militares en el exterior, apoyándose con frecuencia en su trayectoria como figura televisiva y negociador inmobiliario.
Sin embargo, la aprobación pública de su gestión de la inflación se sitúa ahora en el 22 %, por debajo de los índices registrados por su predecesor demócrata, Joe Biden, al final de su mandato.
