Australia prohibió este viernes a la Red Nacional Socialista, una organización neonazi que se convirtió así en el segundo grupo proscrito al amparo de la nueva ley que penaliza a los grupos de odio y el apoyo a ellos.
La medida, que entra en vigor al final del viernes, convierte en delito apoyar, financiar, entrenar, reclutar, integrarse o dirigir esa estructura, incluso si intenta reorganizarse con otra denominación. La infracción puede castigarse con hasta 15 años de prisión.
El ministro del Interior, Tony Burke, afirmó en Canberra que la organización, antes conocida también como White Australia, no dejó de existir pese a haber anunciado su disolución tras la aprobación de la ley en enero. La Red Nacional Socialista “cambió de nombre, pero eso no cambió el hecho de que seguían siendo una organización y seguían participando en el mismo tipo de comportamiento que cumplía los umbrales de esta legislación”, dijo Burke a periodistas.
El grupo islamista Hizb ut-Tahrir había sido en marzo la primera organización prohibida en virtud de la misma legislación sobre discurso de odio. Tanto esa organización como la Red Nacional Socialista habían sido señaladas públicamente por legisladores y funcionarios como los principales objetivos de la nueva política.
La ley fue aprobada en respuesta al atentado terrorista antisemita contra una celebración de Jánuca en Bondi Beach, en Sídney, en diciembre, donde murieron 15 personas. La normativa abrió la puerta a prohibir grupos de odio que no encajaban en la definición australiana de organización terrorista y formó parte de un paquete de medidas impulsadas para contener el odio antisemita tras la masacre de Bondi, dirigida contra judíos.
La agencia nacional de seguridad ASIO determina si una organización alcanza el umbral necesario para ser designada como grupo de odio y, después, un ministro del gobierno debe autorizar la prohibición. Entre los criterios figuran que la conducta del grupo pueda elevar el riesgo de violencia y que haya promovido o participado en delitos de odio.
“Nada de esto impedirá que las personas intolerantes tengan ideologías horribles”, dijo Burke. “Pero sí impide que este grupo se organice, se reúna, y evita algunos de los tipos de manifestaciones horribles e intolerantes que hemos visto en todo nuestro país”.
Burke rechazó además las versiones sobre una supuesta desaparición de la Red Nacional Socialista. Según medios australianos, una publicación difundida en enero en el canal de Telegram del grupo sostenía que la organización se disolvería para evitar arrestos de sus miembros. El ministro sostuvo que su gobierno está preparado para afrontar eventuales impugnaciones legales de las organizaciones proscritas.
El exlíder del grupo, Thomas Sewell, espera juicio por cargos vinculados a un ataque que, según la acusación, encabezó en agosto pasado contra un campamento de protesta indígena. Durante una manifestación antiinmigración en Melbourne, hombres vestidos de negro irrumpieron en el lugar e hirieron a tres personas. Sewell se declaró inocente de los cinco cargos que enfrenta.
Una investigación independiente sobre el asesinato a tiros de 51 musulmanes en Christchurch, Nueva Zelanda, en 2019 concluyó que Sewell había intentado reclutar al autor de esa masacre, Brenton Tarrant, para otro grupo nacionalista blanco dos años antes del ataque contra la mezquita.
Antes del tiroteo de Bondi, Australia ya había aprobado en 2024 una prohibición nacional de los saludos nazis y de la exhibición de esvásticas y otros símbolos nazis. Esa decisión se produjo en medio de una ola de delitos antisemitas que durante meses tuvo como blanco sinagogas, comercios y escuelas judías en Sídney y Melbourne.