La Casa Blanca afirmó que las conversaciones con Irán siguen centradas exclusivamente en el expediente nuclear y no incluyen, por ahora, el historial de Teherán en materia de derechos humanos ni otros asuntos regionales.
La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, fijó esa posición al ser consultada sobre si las cuestiones humanitarias entrarían en unas negociaciones que continúan abiertas, aunque permanecen estancadas. La pregunta surgió después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificara el miércoles como una decisión de Irán la cancelación de las ejecuciones previstas de ocho mujeres.
“Las cuestiones humanitarias son motivo de gran preocupación para este presidente, pero en lo que respecta a las negociaciones en curso, ha dejado muy claras sus líneas rojas: Irán nunca podrá obtener una bomba nuclear para amenazar a Estados Unidos y a nuestros aliados, y debe entregar el uranio enriquecido que tiene en su poder”, afirmó Leavitt.
La portavoz insistió en que esa exigencia sigue vigente pese a los ataques estadounidenses lanzados en junio de 2025 contra instalaciones nucleares iraníes. “Aunque está muy enterrado gracias al éxito de la Operación Martillo de Medianoche, para el presidente es importante que entreguen ese uranio enriquecido”, dijo.
Según la información disponible, Irán ha mostrado disposición a negociar sobre ese punto, aunque ha planteado como alternativa diluir el uranio altamente enriquecido en lugar de retirarlo del país.
En sus declaraciones, Leavitt no mencionó el programa de misiles iraní ni el respaldo de Teherán a grupos proxy, dos asuntos sobre los que Israel ha insistido en que también deben integrar cualquier acuerdo con la república islámica.